“No temas, Joaquín, Dios te ha llamado. Mira y recibe los frutos de la semilla que sembraste en esta tierra”. Con esas palabras, el sacerdote Fernando Ibáñez bendijo ayer el féretro del ejecutivo bancario Joaquín Fernández en la misa de cuerpo presente.
Los familiares, compañeros de trabajo y amigos de Fernández lamentaron su trágica pérdida.
Su hijo Joaquín Enrique lo recuerda como un padre entregado, hogareño, noble, servicial con su esposa y amistades. “Papá, te fuiste cumpliendo el deber. Pudo más tu obligación y tu entrega al trabajo. Dios sabrá por qué te llamó”.
Iba a compromiso laboral
Fernández iba a La Ceiba -vía Tegucigalpa- a un compromiso laboral. Antes del entierro del extinto asesor de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, uno de sus hermanos expresó: “Nos queda su ejemplo y su recuerdo estará grabado en nuestros corazones”.
Un ejecutivo de Banco Atlántida, donde Fernández laboró 30 años, dijo: “Joaquín era hábil para los negocios. Siempre hizo su trabajo con calidad y se ganó la confianza de los jefes en el banco”. Ricardo Jaar, presidente de Promotora Educativa, indicó que Fernández fue “un hombre entusiasta con la educación. Fue de los fundadores de la Universidad de San Pedro Sula. Fungió como rector y actualmente era director del consejo administrativo”.