06/01/2026
11:08 PM

Padre Reginaldo, sinónimo de humildad

Trabajador por excelencia, con un don de humildad y amor a su iglesia, el reverendo Reginaldo García no pasa desapercibido en Occidente.

Trabajador por excelencia, con un don de humildad y amor a su iglesia, el reverendo Reginaldo García no pasa desapercibido en Occidente.

Su calidad humana y don de servicio han robado el corazón de los feligreses de Santa Rosa. Para él no hay horarios de trabajo, su misión es enorme y sabe que una palabra de aliento redime corazones. No descansa, su vitalidad y animación le hacen marcar la diferencia en su vida sacerdotal que inició un 18 de noviembre de 1969.

Reginaldo García nació en Gualcinse, Lempira; creció en una familia unida y muy religiosa, sus padres le imprimieron el respeto a Dios y quizás eso le motivó a ingresar a los 13 años al Seminario Menor “Santa María de los Ángeles”.

“El aprecio a la iglesia me hizo comenzar mi servicio sacerdotal, mis ejemplos fueron mis padres y mi padrino Eusebio Alvarado, ellos influyeron y míreme aquí estoy y no me arrepiento”, nos dice muy sonriente. Viajó a Medellín, Colombia, donde realizó sus estudios de filosofía.

Fue ordenado sacerdote por monseñor José Carranza.

La primera tarea que se le asignó fue dirigir la parroquia de Dulce Nombre y a la vez se le nombró vicario en San Nicolás, Copán, donde comenzó su trabajo con los celebradores de la palabra.

“Fue monseñor Óscar Andrés Rodríguez quien me trajo como vicario pastoral de toda la diócesis de Santa Rosa. Quiero seguir sirviendo, tal vez físicamente me vea limitado porque los años van pesando, pero hasta donde Dios me lo permita no bajaré mi espíritu para sacar adelante a mi rebaño”, aseveró.

El padre Reginaldo no desmaya, ni la incapacidad que enfrenta en este momento luego de haber sido sometido a una operación quirúrgica le quita las energías, siempre coordina y desde su oficina está pendiente de los detalles del trabajo.

Lo dijo

“Los feligreses también son los enfermos y Jesús decía el espíritu está sobre mí y debo ungir para estar con los enfermos, entonces yo cumplo su palabra”.

Reginaldo García

Reverendo de Santa Rosa