Prácticamente vive la mitad de su tiempo encerrado en un moderno laboratorio creando vida y la otra mitad “fertilizando” proyectos en la municipalidad para beneficio de los sampedranos.
“En alguna medida la medicina y la política se parecen porque ambas tratan de ayudar y servir”, dice el vicealcalde de la ciudad, Eduardo Bueso, pionero de la fertilización in vitro.
Mediante ese procedimiento ha logrado dar vida a 17 bebé- probetas durante su carrera como perinatólogo, para felicidad de igual número de parejas que no podían engendrar.
La amistad que desde niño mantiene con el actual alcalde, Rodolfo Padilla Sunseri y su acendrado arraigo liberal, lo llevaron a convertirse en el segundo en mando de la comuna, situación que le ha dejado un sabor agridulce porque ahora no tiene tiempo para dedicarse completamente a sus investigaciones y a sus pacientes.
Bueso pasa feliz metido dentro del enorme útero artificial de su laboratorio o atendiendo en su consultorio, pero a veces tiene que salir corriendo ante el llamado de los compromisos que le impone su cargo.
“Estos primeros seis meses de gobierno para mí han sido muy duros, he sufrido mucho porque he tenido que dejar de ver a algunos pacientes a quienes les tengo mucho cariño. A mí no me gusta atenderlos por compromiso sino involucrarme con ellos e incluso, visitarlos en sus casas”.
Considera que dentro de la municipalidad también puede hacer mucho por el bienestar de otros “porque amo demasiado a mi ciudad, aquí he crecido y de aquí no me pienso mover”.
¿Lo motivan aspiraciones políticas a futuro?
Al menos por este momento no se me cruza eso por la cabeza. Mi compromiso es ayudar a Rodolfo Padilla en lo que pueda, a la corporación, a la gente que más necesita y ayudarle a la ciudad a salir adelante, a poner ley y orden. Creo que hay personas que tienen mucha más capacidad que yo para poder administrar la ciudad.
¿Tiene algún proyecto en particular?
Cuando regresé a Honduras después de estudiar en México me identifiqué mucho con Rómulo Emiliani que presentó la iniciativa de levantar un monumento a la paz de San Pedro Sula, a la vida, a la no violencia o un Cristo de El Merendón con los brazos abiertos que desde allá arriba mire la ciudad.
Es algo que quiero hacer para tratar de que la gente retome el camino de la parte religiosa, la parte espiritual.
Cuéntenos un pasaje de su infancia.
Mi papá Abraham Bueso Arias era jefe del laboratorio clínico del hospital Leonardo Martínez y mi tío Luis Bueso Arias era jefe de pediatría.
Allí iba a pasar los días feriados y las vacaciones, entonces mi papá me ponía a trabajar de conserje. Llegué a conocer muy bien ese hospital, barría y trapeaba o limpiaba y lavaba botes en el laboratorio. Al crecer un poco ya podíamos sacar sangre con mi hermano que también es médico.
Mi papá fue el fundador de los Caballeros de Suyapa y mi mamá era de la Legión de María y nos formaron con mucha base religiosa.
Yo recuerdo con cariño a monseñor Jaime Brufau, de quien fui chofer por el mismo trabajo de mi papá en la iglesia.
¿Cómo inició en medicina?
Cuando estudiaba medicina pasaba en la sala de pediatría o de ginecología y obstetricia del Leonardo Martínez, como los doctores eran amigos de mi papá me daban oportunidad de practicar.
Ya en el cuarto año de medicina ayudaba a hacer cesáreas, vasectomías y cirugías de hernias. Me ayudaron mucho doctores como Sergio Bendaña y Benjamín Mena.
Una vez que terminé la carrera de medicina, el internado también lo hice en el Leonardo Martínez.
¿Cuál fue su primera experiencia como obstetra?
Me tocó una situación muy dura allá por 1985 cuando recién había comenzado el internado.
Empecé en Obstetricia, es decir en partos. Allí me tocó atender el primer alumbramiento: saqué el niño, corté el cordón umbilical, lo bañé y cuando pregunté a una enfermera donde estaba la ropita para envolverlo me contestó: no, aquí no hay ropita, allí está el papel.
Me quedé asustado cuando la enfermera me señaló un rollo de papel de empaque.
Me dio una impresión grande y pensé: esto no puede estar pasando en mi país.
Al día siguiente nos reunimos los internos y denunciamos el caso que para nosotros era intolerable.
Organizamos un movimiento y logramos que el presidente Suazo Córdova que gobernaba en ese tiempo, subiera el presupuesto de 125 millones a 250 millones de lempiras.
¿Cómo conoció a su esposa?
Mi esposa es ingeniero civil. La conocí en una boda de una prima hermana mía con un primo hermano de ella.
Tiene una maestría en finanzas en la Privada y otra en el Incae. Durante el tiempo que fuimos novios, ella pasaba prácticamente más en el Incae que en San Pedro y a puras cartitas nos comunicábamos en el 94 cuando todavía no existía internet. Me tocaba mandarle fax de amor.
Nos casamos el 23 de marzo de 1996, yo tenía 35 años, ya me casé mayorcito, le llevo 12 años a mi esposa, y mi suegra, creo que me lleva ocho años, mis suegros son muy jóvenes.
Recuerdo que el día que nos casamos me tocó atender un parto y tuve que salir corriendo de la clínica para la iglesia. Faltaban pocos minutos para la ceremonia y todavía me estaba quitando la ropa de hospital para ponerme el traje.
No fui joven de discoteca sino de biblioteca.
¿Una anécdota?
Un dato curioso es que yo le llevaba el control del embarazo a Laurita Noriega, la esposa del alcalde Padilla Sunseri.
Resulta que tenía que casarme un 23 de marzo y el 20 ella todavía no había tenido, lo que hacía temer que el parto nos agarrara en plena boda.
Tuve que inducir el parto en la clínica Bendaña y así nació su hija Doris el 21 y nosotros pudimos casarnos e irnos tranquilos de luna de miel.
¿Cómo funciona el procedimiento in vitro?
Lo que se trata es de ayudar a una pareja que tiene bloqueadas las trompas de Falopio o tiene problemas en los ovarios y no logra ovular o el esposo tiene conteos bajos de espermatozoides.
Se muestra feliz en compañía de su madre Aurora Hernández y su hermana Clemence durante un paseo campestre.
Luego colocamos los embriones dentro del útero, pero está claro, que uno pone y Dios dispone.
¿Existen contradicciones entre el procedimiento y la Iglesia?
El procedimiento ha creado controversias. Como católico tengo claro que los que trabajamos en estas cosas debemos tener límites, si no, esto puede llegar a linderos fuera de la ética, recuerde que moralmente la sociedad va teniendo muchos cambios, ahora es más frecuente ver parejas de lesbianas y de homosexuales, todo eso está fuera del contexto que consideramos aceptable en la sociedad.
Un niño debe crecer en una estructura familiar. Por eso en este tipo de procedimientos llevamos una serie de criterios que llamamos de selección.
Es decir que no a todas las parejas que llegan a pedir un procedimiento de fertilización in vitro se les va a hacer. Una de las condiciones es que deben estar casados.
Extractos
Estudios
“En Honduras hay más de cien mil parejas con problemas de infertilidad. Si falla el procedimiento, lo que hago es repetirlo tres veces”.
Austero
“Afuera de mi casa no va a ver un policía municipal ni patrullas ni guardaespaldas, porque eso implica gastos para la municipalidad, no ando en carros municipales”.
Amigos
“Con el doctor José Samara nos une una gran amistad desde nuestra infancia. Cuando lo conocí sólo hablaba árabe. El marmaón más rico lo he comido en su casa. Me ha apoyado mucho”.
Aficiones
“Me gustan las películas mexicanas viejas y programas como el Chavo del Ocho. También montar a caballo y pescar con mis hijos”.
Liberal
“Desde que tengo uso de memoria en mi familia la política ha sido desayuno, almuerzo y cena, incluso mi tío Jorge Bueso Arias fue candidato a la presidencia”.
Limpieza
“El problema de la basura es un problema matemático porque hay setenta personas limpiando y 700 mil ensuciando” .
Frases
“No me interesa tener dinero, me interesa tener amigos. Los momentos más agradables que uno pasa son los que pasa con sus amigos y la familia”.
“Algo que detesto son las armas. Creo que ningún civil debería andar armado, solamente los militares o personas que velan por la seguridad”.
“Nosotros no congelamos embriones, no hacemos manipulaciones genéticas de embriones, ni se nos ocurre. Los que tenemos los colocamos en el útero”.
“He sido un admirador de Jorge Bueso Arias y creo que debe ser declarado el hondureño del siglo por sus principios y valores dignos de imitar que lo convierten en un Cabañas moderno”.
Ha sido el ginecólogo particular de su esposa Romina Pascua con quien ha procreado dos varones.
Especialidad
Estudió en el Instituto Nacional de Perinatología y Reproducción de México donde obtuvo un doctorado en medicina perinatal.
Allí hizo sus primeros estudios sobre reproducción artificial como parte de sus tareas estudiantiles y obtuvo diferentes premiaciones y diplomas.
Adelantos
No está de acuerdo con la manipulación genética, pero sí con el desarrollo de células madres que se extraen del cordón umbilical del feto y pueden traer muchos beneficios para la humanidad en el combate de enfermedades como la diabetes o el alzheimer.
Su perfil
Nombre: Eduardo Bueso Hernández
Profesión: Ginecólogo, obstetra, perinatólogo
Lugar y año de nacimiento: San Pedro Sula, 1960
Estado civil: Casado
Esposa: Romina Pascua
Hijos: Eduardo Antonio y Abraham Esteban
Al vuelo
Escritor: Miguel de Unamuno
Personaje: Su madre Aurora Hernández
Música: La de los años 70
Color: Verde
Plato: El cerdo horneado de Copán
Virtud: Buen humor
Debilidad: Compulsivo
Alergia: Las plumas
Afición: Tocar guitarra
Un anhelo: Ser un padre ejemplar