Periodistas hondureños que han sido víctimas directas o indirectas de atentados contra sus vidas, que ayer celebraron el día del Periodista, relataron a LA PRENSA que pese a esos hechos el periodismo debe ser valiente, y cada quien debe calcular el riesgo.
Entre esos periodistas está Rodrigo Wong Arévalo, director de Abriendo Brecha y presidente de Canal 10, quien cree que éste es uno de los momentos más difíciles que vive el periodismo nacional.
“Pero no solo los periodistas, sino toda la nación, porque la criminalidad no hace distinción, ni tiene sectores definidos para atacar, el criminal va tras una presa, y el criminal trabaja ahora matando primero, cuando antes primero robaba, ahora es al revés, el criminal lleva el esquema bestial de matar para el objetivo material”, señaló.
Wong Arévalo recordó que en los ochenta había problemas de carácter ideológico, con secuelas de las guerrillas en El Salvador y Nicaragua; ahora está el narcotráfico, que busca un triunfo material sobre la vida, además están las pandillas que operan con tecnología celular. De manera que hoy vivimos los momentos de peor crispación en el mundo.
Peligró su vida
El director de Abriendo Brecha señaló que ya le tocó ser víctima de la violencia.
“Fui objeto de un atentado el 4 de agosto de 1986 cuando una bomba C4, de uso militar, fue colocada por tres elementos de las Fuerzas Armadas debajo de mi carro en la colonia Miramontes con el objetivo de eliminarme porque yo atacaba la participación de las Fuerzas Armadas en el manejo del dinero de la Contra, que venía del Pentágono”, recordó.
“Por esa situación temeraria de mi parte me pusieron la bomba y ya me lo habían advertido, y dada la respuesta de la sociedad, las iglesias, diferentes organizaciones más sus propias precauciones no pasó nada más”.
Los peores tiempos
Para el director del diario La Tribuna, Adán Elvir, la situación para los periodistas está muy difícil, “no sé si ha habido tiempos peores o éste es el peor. Recordemos que antes la persecución era de tipo político partidista, hoy hay otras persecuciones, combinadas entre el crimen organizado, el común y de repente hay ingredientes políticos. Pero lo cierto es que es un momento muy difícil para la prensa hondureña, de mucha preocupación y no sólo para la prensa, sino para la población en general”.
Si hay algo seguro, indicó, es que todo mundo sabe cuándo sale de su casa pero no sabe si regresará. Esa es la realidad de ahora, hay un clima de impunidad tremendo, no hay investigaciones policiales completas. En el caso de los periodistas, por ejemplo, no se han establecido causas de esas tragedias, y es necesario que la sociedad conozca esas razones, y los periodistas, los familiares, lo sepan también, para conocer los orígenes de las muertes porque todo se presta a la especulación.
Prosiguió señalando que una de sus críticas ha sido la posición de la Policía que dice que investigará si se trata de ajustes de cuentas, crimen organizado, rencillas o le agregan si el crimen fue pasional, es decir, “una manera muy ligera de salir al paso y justificarse”.
“En el caso de nuestro gerente, Manuel Acosta Medina, capturaron a presuntos sospechosos, pero no se nos ha dicho cuál es el origen o qué evidencias tienen contra ellos, hasta que pasa el tiempo y nunca se sabe qué originó la tragedia, lo que deja con preocupación, ese clima de impunidad, de la no investigación, que nos lleva a una situación muy triste”.
Esta semana, el gerente de La Tribuna, Acosta Medina, fue atacado a balazos en su automóvil en el bulevar Fuerzas Armadas de la capital, pero de las más de diez perforaciones en su auto, cuatro lo alcanzaron a él. Afortunadamente ninguno toco órganos vitales, por lo que se recupera.
“Nosotros tomamos las medidas de seguridad necesarias, la normal circulación; pero cualquier medida ante la ola delictiva es muy difícil. Los cuerpos de seguridad están infiltrados y pasan tragedias”, dijo el experimentado periodista.
Reflexionó que en algunos casos el problema es el abuso de la libertad de prensa, “porque muchas personas que ejercen el periodismo han confundido la libertad con el libertinaje, amparados en esa libertad acusan irresponsablemente, haciendo incluso periodismo de chantaje”, cuestionó.
Sin embargo, señaló que ante la criminal realidad “debemos ser prudentes sin esconder la verdad, aportando a la tranquilidad, en ejercicio orientado a la paz, a la concordia. Debemos reflexionar sobre el papel que hacemos nosotros, porque el problema de nosotros es la búsqueda de la verdad, que no es absoluta, con equilibrio y ahora buscando la concordia”.
“Nos preocupa lo que pasó con el periódico porque no sabemos si fue secuestro, robo, de algo contra el periódico; si es un mensaje, la incertidumbre nos lleva porque la investigación no es eficiente. Entonces estamos en angustia de no saber, y no solo por este caso, siempre recibimos amenazas como otros periódicos”, manifestó.
Momentos difíciles
Entretanto, Luis Edgardo Vallejo, director de Radio América, también reconoció que los periodistas están viviendo momentos difíciles, “pero este trabajo siempre ha tenido esas características. En épocas de crisis en el país, los que ejercemos el periodismo tenemos mucho peligro; pero obviamente hoy se conjugan muchos peligros que no había antes, hoy la situación es más compleja y agravada por los acontecimientos políticos sociales del país, que trastornan un poco más”.
Añadió que “ésta es una profesión riesgosa y quienes entramos a esta profesión vamos sabidos que tenemos un riesgo.
Cuando pasan estos asesinatos de compañeros, por diversas razones, no tenemos un informe oficial de las causas, no podemos aventurarnos a sacar conclusiones finales. Lo cierto es que esto nos inquieta, nos incomoda porque ha habido momentos muy difíciles los que estamos viviendo en los últimos dos años, yo mismo tuve que salir del país por 15 días antes de la salida del ex presidente Manuel Zelaya.
Tuve que abandonar el país porque me vi sometido a presiones terribles, y a persecuciones de gente empistolada; entonces es normal la presión. Pero no hay que bajar la guardia como periodistas y tener todas las precauciones del caso”.
Agregó que el periodista no puede hacer una vida normal, común y corriente, como cualquier otra persona. “No se puede caer en terror, en el silencio. Cuando yo me fui 15 días del país y estuve trabajando desde fuera del país casi nadie supo que me fui, y es más, hasta ahora lo estoy revelando”.
Vallejo no quiso entrar en detalles de quién venía la persecución porque ahora el país está en la ruta de la reconciliación.
Amedrentan libre expresión
Andrés Torres, director del programa “Andrés a las Diez”, que se transmite en HRN, y director del Instituto de Jubilaciones y Pensiones de los empleados Públicos, Injupem, dijo que “cuando uno no anda en malos pasos termina en malos caminos.
Las cosas que suceden en el país no vienen del Gobierno, vienen de grupos organizados, que a lo mejor los periodistas han atacado o no han atacado, o algo ha pasado para que estas cosas se hayan dado”. A su criterio, “la libertad de expresión en nuestro país está intacta, quieren amedrentarla el crimen organizado, y depende de nosotros si nos metemos a problemas con el crimen organizado, cuando ya se sabe que son peligrosos”. En ese sentido, Torres ya fue víctima de la delincuencia cuando fue secuestrado.
“Me secuestraron, pero no tuvo nada que ver con el ejercicio profesional, esa gente ni sabía quién era yo, me agarraron porque andaba un carro del año, entonces dijeron: si este anda este carro tiene cómo pagar el rescate, y me agarraron en medio de cien automóviles, en una fila de carros, nadie dijo ni pío, nadie se metió, y eso ocurre”.
Según Torres, “el crimen organizado entonces puede crear miedo, temor para poder informar de los actos delictivos; pero allá el periodista que se la quiera jugar. No sé si es valor o atrevimiento, pero uno piensa en su familia”.
“Sólo hay cuatro casos judicializados”
El presidente del Colegio de Periodistas de Honduras, CPH, Juan Ramón Mairena, aseguró que es necesario esclarecer los motivos de los homicidios contra comunicadores.
“Es para nosotros de suma preocupación que haya doce periodistas muertos y solo cuatro casos judicializados”, afirmó Mairena.
“Sabemos que este asuntos de asesinatos y atentados contra comunicadores es de especial interés para las autoridades de seguridad, así nos lo han hecho saber; sin embargo, creemos que hace falta mucho por hacer para esclarecerlos”, añadió.
El presidente del CPH también hizo un llamado a los propietarios de medios de comunicación a forjar una política de responsabilidad en el uso de la comunicación.
Aseguró que el CPH y el Consejo Nacional Anticorrupción se preparan para llegar con medios de comunicación a un pacto informativo por una conducta de paz.
Anticipó que el objetivo del pacto será evitar que los medios se conviertan en voceros involuntarios “de los que pretenden sembrar el terror en el país”.
Lobo se comprometió a investigar crímenes
El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, reafirmó que se continuarán investigando los asesinatos de al menos once periodistas y un locutor perpetrados desde que asumió su Gobierno en enero de 2010, hasta castigar a los responsables.
“Quiero reiterar en este día mi compromiso de seguir adelante con la investigación de los crímenes cometidos contra periodistas”, dijo Lobo en la entrega del premio Álvaro Contreras a Edgardo Melgar.
Lobo subrayó en su discurso el propósito de capturar a los responsables de los asesinatos de comunicadores para “ponerlos a la orden de los tribunales y que sean castigados”.
El mandatario destacó la labor periodística de Melgar Mejía. Dijo que “tiene todos los méritos para ostentar el premio del periodismo que lleva el nombre del gran tribuno hondureño Álvaro Contreras”.
El Presidente destacó a los periodistas dignos “que pueden sentirse orgullosos de su misión para construir la Honduras que soñaron los grandes del pensamiento del país”.