San Pedro Sula, Honduras.

La historia de la hondureña Reina Gómez Ramírez, una indocumentada que padece un extraño cáncer, está dando la vuelta al mundo, pues logró que el Gobierno de Estados Unidos le diera una vez más una prórroga de un año para continuar viviendo en ese país.

La enfermedad
La trombocitemia esencial es un trastorno poco frecuente, que no tiene cura, en la que el cuerpo produce demasiadas plaquetas. Esta enfermedad hace que se sienta fatigado y aturdido, y que tenga dolores de cabeza y cambios en la vista. También aumenta el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos. Es más frecuente en personas mayores de 50 años, aunque también puede presentarse en personas más jóvenes. Es un poco más común en las mujeres que en los hombres.
La migrante, quien reside en Miami, enfrenta una orden de deportación, la cual, de llegar a ser aprobada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), pone en riesgo su vida, pues en Honduras no podría conseguir tratamiento para la trombocitopenia, nombre de la enfermedad que sufre.

La lucha de Reina inició mucho antes que fuera diagnosticada con el terrible mal, pues se vio obligada a huir del país tras el secuestro y muerte de su hijo Cristian cuando este apenas tenía 16 años.

Luego de esa tragedia vinieron las amenazas contra ella, relató la hondureña en entrevista con LA PRENSA.

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Reina Gómez caminó junto a otras 100 mujeres durante la visita del Papa a Estados Unidos.
“Comenzaron a amenazarme, es por eso que mi familia y amigos deciden que lo mejor es que salga de Honduras, una decisión que me costó mucho tomar, ya que dejaba a mi hija de 13 años”.

Es así como en 2005, buscando salvarse de la inseguridad, sale de Honduras y comienza una nueva vida en Estados Unidos, donde le dicen que después de un año y un día puede aplicar al asilo político.

Llena de ilusiones y con una esperanza de salir adelante, obtuvo su primer trabajo en una fábrica de telas y tiempo después en una empresa de limpieza.

Diagnóstico

En 2009, mientras se preparaba para una actividad social, le dio un derrame cerebral que la mantuvo hospitalizada sin reaccionar por 20 días. Tras practicarle diferentes exámenes la diagnostican con trombocitemia.

Ha sufrido recaídas, pero ha sabido superarlas.
Luego del derrame quedó sin hablar ni poder moverse, pero gracias a la terapia que recibió, actualmente se encuentra bien; aunque dice que por consecuencia de las secuelas, no le es fácil recordar algunas cosas. “Soy una mujer que juró luchar hasta el final y no darse por vencida. Quiero ser la voz de todas esas personas que están pasando por mi misma situación, pero no pueden hablar”, sentenció Reina.

La hondureña trabaja como empleada doméstica y es miembro de diferentes organizaciones que realizan trabajo comunitario, lo que también le valió para que le extendieran su estadía.

Reina espera que culmine el año que le otorgaron para volver a la Corte y pelear por quedarse en Estados Unidos, no solo para seguir tratando su enfermedad, sino también para ayudar a otros.

Como ya tiene una licenciatura en Educación Social, la hondureña aspira a ayudar a niños en riesgo social en el sur de la Florida, para lo que planea estudiar el próximo año.

Fue invitada a la Casa Blanca durante el Gobierno de Barack Obama.