El periodismo hondureño tiene que lidiar a diario con dos frentes: la violencia generada por el crimen organizado y la intolerancia del Gobierno.

La frase es del periodista Renato Álvarez y la pronunció durante su ponencia como expositor en la reunión que organizó la la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) el pasado 8 de marzo en Puebla, México.

Durante su participación en el foro “La violencia sobre la prensa se extiende como un cáncer en Centroamérica”, Álvarez denunció que cada vez recibe con más frecuencia advertencias del peligro que corre su vida ante el acoso permanente
que se da desde el poder mismo y por parte de miembros del crimen organizado.


“Funcionarios que trabajan en el tema de la reforma policial y de justicia me dijeron que existía un plan para asesinarme, que tuviera cuidado en mis salidas, que no anduviera a altas horas de la noche -fuera de mi casa-e incluso me detallaron con nombre y apellido quién estaría detrás de ese presunto complot y sus ayudantes, que son gentes ligadas a las actuales estructuras de poder” afirmó el periodista.

Crímenes contra periodistas, en especial el asesinato del periodista Alfredo Villatoro el 15 de mayo de 2012, hace que el miedo y el pánico invada a los periodistas, afirmó Álvarez.

“Los que hacemos periodismo en Tegucigalpa, los que laboramos en las grandes corporaciones mediáticas, vemos que nadie está a salvo.

El asesinato de Villatoro fue para nosotros un gran remezón, el mensaje del miedo cada vez más cerca. Un miedo que aunque resulte paradójico nos estamos acostumbrando a manejar”, expuso.

“La prensa hondureña en su lucha por informar, denunciar, contrastar y equilibrar la información ha venido librando batallas que van desde juicios, querellas, amenazas, intimidaciones, atentados, asesinatos y ahora hasta el anuncio oficial de querer controlar medios y contenidos por medio de leyes de censura previa.

Una estocada final que para el periodista representa el círculo perfecto de impunidad y silencio que se vive en Honduras”, prosiguió.
Acoso

Álvarez en su presentación afirmó que desde finales de 2011, con el estallido de la crisis policial, uno de sus hijos fue abordado a escasos metros de entrar a su vivienda por desconocidos que le apuntaron con un arma en la sien.

“¿Fue un robo común? Por supuesto que no. Días antes un carro ocre, doble cabina, estuvo rondando mi casa, tomando fotos.

Ese día yo me encontraba en la casa cuando le pasó eso a mi hijo, fuimos a la caseta de vigilancia y nadie vio nada, pese a que habían varios guardias de seguridad. La sospecha es que eran varios policías vestidos de civil que intimidaron a los guardias, y me enviaron un mensaje”, relató el periodista.

Desde el estallido de la corrupción policial con el asesinato del hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma y otro universitario, los medios en Honduras exigieron la depuración policial y fue por esa campaña sistemática que Álvarez asegura se mandaron esos mensajes amenazantes, para menguar la presión que la prensa hacía al Gobierno.

“Exigíamos la depuración de la Policía; una Policía que lamentablemente debemos decirlo en muchos casos se ha comprobado que está conectada con el crimen organizado.

Pero además criticar por la destitución ilegal de cuatro magistrados de la sala constitucional de la Corte Suprema de Justicia generó inconformidad en el Gobierno. ¿He parado en mi labor? Claro que no.

Sigo haciendo periodismo, sigo exigiendo mayor rigor profesional a mis periodistas, sigo librando batallas por la institucionalidad, la no violencia y el respeto al Estado de derecho” reafirmó Álvarez.

Intolerancia

Si algo queda claro en la prensa hondureña es que hay intolerancia gubernamental, y un caso concreto denunciado por el periodista hondureño en el foro fueron las declaraciones que el 7 de febrero de este año realizara Pompeyo Bonilla, ministro de Seguridad.


“Nos enfrentamos ahora a la intolerancia gubernamental, y la seguridad que me ofreciera en mayo de 2012 el Estado de Honduras ahora no será posible.

¿Saben por qué? Porque ese mismo gobierno, el 7 de febrero de este año decidió acusarnos públicamente, como también a Jorge Canahuati, dueño de La Prensa y El Heraldo, de la violencia que ocurre en el país.

“Esas advertencias las hace un ministro de Seguridad, yo estoy seguro que en cualquier país generarían preocupación a editores y periodistas.

Desde ese instante que Pompeyo Bonilla dijo eso, a mis teléfonos llega frecuentemente esta fotografía (la de Villatoro), no sé si me quieren decir que después los otros. En mis correos electrónicos y a mi móvil me llegan constantemente”, denunció el periodista.

En Honduras el periodismo se debate en medio de dos fuegos, “por un lado los barones de la droga que no quieren que se reporten sus actividades y nexos con la autoridad a cualquier nivel, y del otro el Gobierno que deja indefensos a los periodistas, le incomodan las posturas críticas.

El presidente Lobo Sosa acusa que hablar de la crisis fiscal por la que atraviesa Honduras son
campañas de ataque y la emprende con los medios”, apuntó.