28/03/2026
11:42 AM

Los 'perejiles” en acción

El fenómeno de “Perejiles”, nombre del documental, es característico de Uruguay, pero no está exento de similitudes en otras partes.

Hace tres años, un documental fresco e irreverente los retrató de forma descarnada. Como quien no quiere la cosa, la película ganó un premio en un festival internacional y, tras un largo periplo de litigios y una fuerte polémica en los medios de comunicación, logró estrenarse en las salas de cine de Montevideo en diciembre. Ahora es posible verla al aire libre por todo el país aprovechando las bondades del verano austral gracias a un proyecto que busca popularizar ese género.

El placer de la impostura

El fenómeno de “Perejiles”, nombre del documental, es característico de Uruguay, pero no está exento de similitudes en otras partes. Los más famosos a nivel mundial podrían ser Michaele y Tareq Salahi, que burlaron los controles de seguridad del servicio secreto de la Casa Blanca para colarse en una cena de Estado del presidente Barack Obama.

En España tienen su analogía en los llamados “canaperos”, palabra que proviene del término canapé, afirma el autor de la película, el camarógrafo de televisión uruguayo Federico González, más conocido como “Biyu”. “Esto lo descubrí desde mi función de asistente de cámara en Tevé Ciudad, de ir como asistente a muchas inauguraciones y muchos eventos, de un momento para el otro, un compañero me señala: ‘Mirá, allá en la punta hay un par de perejiles’. Yo paré la oreja, no sabía de qué me estaba hablando, ‘Mirá, son estos tipos que van a comer de arriba’ (gratis)”, explica “Biyu” a EFE-Reportajes.

Transcurría el año 2007 cuando González tomó la decisión de grabar con su cámara a estos personajes en el transcurso de algunos eventos a los que acudía como trabajador de Tevé Ciudad. Al inicio el asunto tomó forma de broma entre colegas. “Me generó muchísima gracia y en ningún momento me imaginé hacer una película”, asegura. Pero pronto el improvisado documentalista percibió que el material merecía la pena.

“En la medida en que los conocía a ellos descubrí que había un trasfondo que iba mucho más allá del simple hecho de levantar una copa o comer un sándwich, que había una cuestión de querer pertenecer al colectivo de la prensa, de tratar de estar presentes. Habla de un fenómeno sociocultural impresionante”, sostiene ‘Biyu’.

Reyes del “Tiquitiqui”

Inauguraciones de exposiciones, estrenos de películas, presentaciones de libros, cocteles en sedes diplomáticas… Allá donde sirvan bandejas con comida y se disparen flashes están los “perejiles”.

Los camareros son los primeros en reconocerlos. “Le entran a todo y cuando la gente no come nada, a nosotros nos viene bárbaro porque acaban con todo, arrasan con todo”.

“Primero vienen separados y a la hora de la comida están todos juntos”, detalla otro. “Siempre están, no se sabe cómo, pero donde hay lo que en la jerga periodística se llama un ‘tiquitiqui’, un lunch, allí están ellos”, afirma el periodista Leonardo Galante.

“El leitmotiv de ellos me imagino que debe ser la comida, pero también debe haber algo de estar presentes y de tratar de mostrarse al público”, opina Valentín Rodríguez, presentador de televisión.

Uno de los más críticos con estos curiosos personajes es Rubén Pechi, operador de cámara. “A mí me irrita (…) los odio”, dice. La también periodista Fernanda Cabrera es más condescendiente: “Yo no les tengo odio. A mí en realidad lo que me provocan es un poco de lástima, me da tristeza ver gente que se hace pasar por algo que no es”. “Ese argumento de que ‘pobre gente’, ‘tal vez no tiene para comer’, no es real. Son gente con actividades laborales que utilizan esa usurpación para pasarla bien o simplemente obtener algún tipo de rédito”, denuncia Galante.

Eclosión mediática

En diciembre de 2007, el documental fue presentado en su versión original en el Primer Festival Internacional de Cine Documental de Uruguay.

La cinta no sólo se granjeó la atención de los críticos por su sentido del humor y atrevimiento, sino que obtuvo el premio del público asistente al certamen.

El éxito quedó refrendado con el seguimiento que tuvo en Internet y con su apoteósico aterrizaje en la capital uruguaya, cuando fue proyectado en el Centro Cultural de España. Pero la fama trajo emparejada la controversia.

La ausencia de autorización para el uso de imágenes de los involucrados y la polémica desatada en los principales medios de comunicación uruguayos pusieron a “Biyu” en el ojo del huracán.

Los protagonistas del documental lo demandaron “por casi un millón de dólares”, recuerda el director, que se las tuvo que ingeniar para lograr una salida negociada que satisficiera a casi todo el mundo.

“Yo sabía que las instancias judiciales eran un mal necesario, pero eran instancias reales de negociación con ellos. Lo primero que me decían era ‘sácame de la película’”, relata. Finalmente aceptó eliminar a algunos del metraje final y convenció a otros de que intervinieran en el filme. EFE Reportajes