El deseo de crear trabajos de calidad en el tallado de piedra, jade y hueso, ha llevado a un grupo de productores de la región a formar una asociación para buscar oportunidades de capacitación.
La meta de estos artesanos es realizar trabajos de calidad que les abran puertas y generen ingresos necesarios para sostener a sus familias.
Al inicio no fue fácil, pero poco a poco se consolidaron. El primer paso fue organizarse y se llamaron Kinich Ahau, en honor al dios G, que era el Sol; patrono además de la música y la poesía.
Debido a su ideología el grupo, en su mayoría, diseña numerosas representaciones talladas en piedra en los mascarones adosados a los templos, en códices y vasos de cerámica.
Gestiones
La Secretaría de Turismo vio en ellos mucho potencial y les apoyó para gestionar ayuda del Banco Mundial y la Agencia de Cooperación de Japón.
El proyecto de turismo Valle de Copán y el gobierno de Honduras les permitieron capacitarse en el tallado tanto de piedra y hueso como el jade, el cual necesita mayor cuidado por las piezas y el devastado que debe ejercerse sobre ellas.
Al ir consolidando sus aspiraciones, la necesidad latente que se presentó fue la creación de su propio centro artesanal, un proyecto que aún se encuentra en ejecución.
Los productores deben continuar en sus casas trabajando la materia prima hasta transformarla, para luego llevarla hasta su centro de artesanías, ubicado en el centro de Copán Ruinas, donde se exponen para la venta.
Este año esperan culminar el proyecto de su centro artesanal; cuentan con un fondo de 570 mil lempiras para su construcción y esto según ellos les permitirá contar con un lugar adecuado para su trabajo.
Materia prima
Los artesanos se valen de la piedra común que se encuentra en el lugar para lograr piezas perfectas y con un acabado especial que les da un toque particular.
Este material se recolecta en las montañas de Copán Ruinas. Ellos viajan al departamento de Lempira, donde extraen la piedra blanca que les sirve para crear piezas únicas.
Este material es vital para sus obras y es uno de los más solicitados. El hueso también es otro de los materiales que los artesanos encuentran en Copán.
Rudy Josué Sandoval, uno de los talladores, explicó que el jade es caro y viajan a traerlo a Guatemala.
Cada una de las piezas tiene su propio valor, por ejemplo: una estela maya se elabora en mes y medio y cobran de 100 a 170 dólares.
“No es fácil, tenemos que dedicarle mucho tiempo a cada detalle, para lograr el acabado perfecto” agregó.
José Eguigure, del Proyecto del Valle de Copán, dijo que este proceso ha generado buenos resultados, “estamos contentos, nunca hubiéramos imaginado como han puesto su corazón los artesanos y vamos a seguir apoyándoles”.
Las manos de estos copanecos dejan huellas en cada una de sus obras.