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Los caprichos de ‘El Niño’ y ‘La Niña’

  • Actualizado: 24 julio 2010 /

El director general del IMN, de Costa Rica, Juan Carlos Fallas, advirtió hace unos días que en el segundo semestre de 2010 Centroamérica sufrirá un periodo de “fuertes lluvias” porque atraviesa ahora por el periodo de “La Niña”.

El director general del Instituto Meteorológico Nacional, IMN, de Costa Rica, Juan Carlos Fallas, advirtió hace unos días que en el segundo semestre de 2010 Centroamérica sufrirá un periodo de “fuertes lluvias” porque atraviesa ahora por el periodo de “La Niña”, es decir, condiciones de temperaturas frías en el océano Pacífico tropical que generarán mayor cantidad de precipitaciones y posibles inundaciones.

Este experto añadió que este año el pronóstico indica que se formarán entre 13 y 27 ciclones tropicales en la cuenca atlántica comprendida entre el Golfo de México y el mar Caribe. De este intervalo de posibles ciclones tropicales, entre seis y 14 serían huracanes y, de ellos, entre tres y siete se considerarían “huracanes intensos”. “Ésta es una cifra extremadamente significativa frente a los datos promedios”, matizó el especialista.

También expresó que “México tiene 95% de probabilidades de sufrir efectos directos de huracanes este año, mientras que Costa Rica sólo tiene el 6%”. Aunque sean probabilidades muy bajas, el jefe de operaciones de la Comisión Nacional de Emergencias, CNE, Sigfredo Pérez, explicó a Efe que los costarricenses “no deben bajar la guardia”.

Vientos alisios
El fenómeno de la corriente de “El Niño” fue descubierto a comienzos del siglo pasado por pescadores peruanos al percatarse de la subida de la temperatura de las aguas y que, cada cierto número de años, esa corriente de agua anormalmente cálida se desplazaba de norte a sur, paralela a la costa sudamericana.

Los pescadores advirtieron que este fenómeno provocaba una gran alteración en la fauna marina y, como consecuencia, una importante pérdida en la producción pesquera.

En la atmósfera, este fenómeno hace que los vientos alisios que soplan normalmente en la región intertropical desde América a Oceanía se debiliten, pudiendo llegar a cambiar de sentido, lo que facilita el transporte de aguas calientes que caracterizan al sector de Indonesia hacia las costas intertropicales sudamericanas y, posteriormente, hacia el istmo de Panamá y las costas norte de Chile.

“La Niña” es lo contrario. Aunque se trata de la misma manera de un fenómeno natural de interacción océano-atmósfera que ocurre en la región del Pacífico ecuatorial cada cierto número de años, se caracteriza por presentar temperaturas más frías de lo normal en una extensa área entre las costas de Sudamérica y Oceanía.

Los vientos alisios que soplan normalmente en la región intertropical del océano Pacífico, desde las costas americanas al sector asiático, se intensifican, lo que favorece el arrastre de aguas superficiales más frías que se encuentran en la región oriental del Pacífico hacia la parte occidental. Como consecuencia y bajo estas condiciones frías, aparece una intensificación de la circulación de las masas de aire que descienden desde la alta atmósfera hasta la superficie.

Estas condiciones oceánicas frías se presentan en el Pacífico ecuatorial y costas del norte de Chile, Perú, Ecuador y Colombia.
Para Ernesto Rodríguez Camino, miembro del Consejo Asesor Científico y presidente de la Asociación Meteorológica Española, AME, “éste es un patrón que tiene repercusión en el resto del globo. La fase de ‘El Niño’ terminó en mayo de este año, después hubo un periodo de condiciones neutrales hasta mediados de junio, y ahora parece que estamos entrando en una fase de ‘La Niña’”.

Según la Organización Meteorológica Mundial, las predicciones apuntan hacia esa posibilidad, como indican las observaciones atmosféricas y oceánicas realizadas a gran escala en el Pacífico tropical, pero no aportan la posibilidad de conocer la intensidad del posible episodio de “La Niña”.

“Lo que sí sabemos es que va a entrar el fenómeno de “La Niña”, caracterizado por ese enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, principalmente en las costas próximas al ecuador. Las predicciones hablan de que se va a reforzar en los próximos meses y durará posiblemente hasta final de año. Lo interesante es saber qué va a pasar en los próximos meses, es decir, si vamos a tener una “Niña” que se manifieste con valores fuertes o no”, dijo Rodríguez Camino.

Rodríguez Camino explica estos dos fenómenos que diseñan cada cierto tiempo la meteorología de gran parte del continente americano y que, además, afecta de forma global al planeta, aunque no de la misma manera.

“Los fenómenos de ‘El Niño’ y ‘La Niña’ tienen repercusiones en todo el globo, pero no de la misma forma. En Europa se nota poco o casi nada, en otras zonas hay mucha afectación, como las próximas a esta lengua de agua cálida o fría en Sudamérica, sobre todo en las costas de Ecuador, Perú y Colombia, donde ‘El Niño’ se manifiesta con un clima húmedo y cálido”.

“Cuando se produce ‘La Niña’ aparecen condiciones de sequía y de bajas temperaturas. Sin embargo, en el norte de Brasil, ‘El Niño’ lleva condiciones de sequía y ‘La Niña’ de precipitaciones superiores a lo normal. Depende no sólo del lugar geográfico, sino también de la estación del año en que se encuentre el país”, explica.

Además, “este fenómeno no sólo afecta a los países próximos al ecuador. Estos cambios en las temperaturas y en las precipitaciones pueden afectar a las cosechas de grandes zonas del mundo. En países como Estados Unidos, donde tienen capacidad tecnológica de predicción, al conocer estos cambios con meses de antelación, se especula con ventaja en los mercados de futuro, mientras que para otros países estos fenómenos tienen una repercusión económica muy fuerte”, añade Rodríguez Camino.

El calentamiento global y los cambios climáticos que están sucediendo tan aceleradamente también pueden dar lugar a cambios en estos dos fenómenos, con lo que el campo de la predicción meteorológica se antoja muy dificultoso.