La tormenta tropical Gamma descargó su furia en El Progreso en noviembre de 2005 y para muchos afectados es una tragedia imborrable. Para el bombero Luis Ramón Vallejo significa un antes y un después en su vida y en su profesión.
Hace dos años, la misión de rescatar familias damnificadas terminó en tragedia, y su vida, como la de otras 12 personas, estuvo en peligro. Desafortunadamente, la expedición organizada para salvar a quienes quedaron atrapados en aquella devastadora crecida del Ulúa, no fue exitosa.
Tres niños se ahogaron. Tres días después dos de ellos fueron rescatados sin vida. El tercer pequeño nunca fue encontrado. La lancha en la que se realizaba el rescate era tripulada por dos bomberos y 11 damnificados, quienes luchaban por ponerse a salvo. Lamentablemente la embarcación zozobró y dejó el fatal saldo.
'Recordar eso es muy doloroso. He llorado cuando recuerdo esos momentos. Han sido los más difíciles de mi vida', dice el socorrista que ahora junto a sus compañeros emprende la tenaz misión de rescatar a los damnificados afectados por las secuelas de Félix en las zonas bajas del municipio.
Ejemplar
Con el rostro sudoroso y su piel enrojecida por el fuerte sol, el sargento Vallejo sólo tiene una misión: rescatar junto a sus compañeros las familias que siguen aisladas.
Así como otros ejemplares bomberos, Vallejo ha tenido jornadas extenuantes desde el viernes anterior cuando el Ulúa se desbordó e inundó en cuestión de horas a 14 comunidades en el sector de Urraco Pueblo.
'Recordar que a cada instante ponemos en peligro nuestras vidas es duro, pero tenemos un trabajo que cumplir y muchas vidas por salvar', decía minutos antes de irse en lancha por un nuevo grupo de afectados.
Trayectoria
Aunque Gamma marcó su vida, su espíritu de servicio se afianzó.
Lo mismo pasó con las medidas de seguridad que ahora son reglas entre los bomberos.
'Si alguien no usa el chaleco salvavidas no se sube a la lancha. Tratamos de no sobrecargarla para que la vida de nadie vuelva a peligrar. No importa que tardemos más en rescatar a las personas'.
No importa que el agua sea una amenaza ni que el sol arda en sus pieles. Ellos cumplen a cabalidad su función.
Vallejo es bombero desde hace 10 años; antes de hacer carrera profesional fue voluntario de la institución durante cinco años.
Estaba de vacaciones cuando el huracán Félix azotó, pero no le importó interrumpirlas con tal de unirse al grupo que se ha encargado de brindar ayuda a centenares de familias afectadas por las llenas.
Héroes
El extenuante trabajo que han tenido los cuerpos de socorro es digno de reconocer.
Por parte de los bomberos la labor ha sido impresionante. En el cuartel general de El Progreso se han concentrado socorristas de San Pedro Sula, Tegucigalpa y la Perla del Ulúa. La mayoría de ellos son expertos en rescates acuáticos y se han llevado un diez al estar presentes en los sitios donde se les necesita. Tampoco importa si son voluntarios o permanentes.
Igual sucede con los socorristas de la Cruz Roja y los efectivos de la 105 Brigada, quienes sacaron la casta al sumarse a las labores de rescate y salvamento.
Tómelo en cuenta
Muchos damnificados cuando son evacuados requieren de atención médica, especialmente por haber estado expuestos a aguas sucias.
Aunque muchos quieren sacar las pertenencias que les costaron sudor y esfuerzo, primero es salvar sus vidas, dicen socorristas.