En vigilancia permanente se mantienen las autoridades sanitarias de la región sur del país debido a que la incidencia de casos de dengue hemorrágico va en aumento.
Ayer fue remitido a Tegucigalpa un menor con los síntomas del dengue. Su cuadro era grave y necesitaba atención especializada.
La sala de pediatría del hospital del Sur está abarrotada y el agotamiento de enfermeras y padres de familia es evidente.
Un nebulizador casero apenas daba respuesta a la cantidad de menores que necesitaban ser atendidos.
Las madres tenían que hacer fila, esperar y dar su cupo a los casos considerados de gravedad. En la sala de medicina de mujeres, Pastora Hernández, una campesina de 60 años originaria de Liure, El Paraíso, era atendida. Sus padecimientos tenían las características del dengue hemorrágico.
Sin espacio
La semana anterior se elevó el número de casos en el hospital del Sur. Esta situación provocó que el director del centro asistencial, Carlos Gonzales, restringiera los permisos y vacaciones del personal del nosocomio para dedicar todos sus esfuerzos a los pacientes que llegan con dengue. En la sala de pediatría, Leo Dan, un menor de Aramecina, se quejaba de las fiebres. Lleva tres días internado; el dengue lo tiene convaleciente.
La jefa de la sala de pediatría, Saida Ordóñez, explicó que redoblan esfuerzos para atender la emergencia, pero el equipo que tienen es limitado y deben ingeniárselas y hasta pedirles ayuda a los padres.
“Las cifras se han disparado. Llevamos hasta el momento sólo en el hospital un registro de 89 casos sospechosos. Estamos esperando los resultados para determinar si los 89 eran de dengue hemorrágico”, apuntó.