17/05/2026
10:29 PM

'Las playas de Omoa han desaparecido en un 75%”

Una empresa construyó cuatro rompeolas y el resto pertenece a dueños de casas de playa en las zonas residenciales Mar Bella y Las Salinas.

La construcción de 43 rompeolas en el municipio de Omoa está causando que cada día desaparezcan más las playas de la comunidad, lo que deja pérdidas millonarias en el sector turístico y afecta el ambiente.

Una empresa construyó cuatro rompeolas y el resto pertenece a dueños de casas de playa en las zonas residenciales Mar Bella y Las Salinas.

El biólogo Gustavo Cabrera señaló el grave problema ambiental de Omoa, denunciado desde hace varios años. “Casi en un 75% han desaparecido las playas”, aseveró.

Es un acontecimiento natural que comenzó en 1998, cuando el huracán Mitch azotó al país. Los propietarios de algunas casas ubicadas frente al mar y la empresa Gas del Caribe comenzaron a construir los rompeolas para proteger sus bienes de las fuertes olas, pero el impacto se está observando después de doce años.

Cabrera informó que ya tuvo un diálogo con representantes de Gas del Caribe, pero que lamentablemente no se llegó a ninguna solución.

“Antes existían unos 300 metros de playa y ahora sólo hay el 25% de esa cantidad. A este fenómeno se le conoce como efecto dominó, o sea una cadena que se forma desde hace muchos años. Se recupera playa por un lado, pero por otro se pierde”, explicó el experto.

Sin permiso

Cabrera indicó que todos los rompeolas se construyeron ilegalmente, sin permisos ambientales, de manera que se ha violentado la Ley del Medio Ambiente y los procesos legales que exigen las autoridades municipales de la comunidad para construir ese tipo de estructuras, sobre todo que vayan en contra del ambiente.

El biólogo asegura que la desaparición de las playas ha dejado enormes pérdidas naturales, económicas, sociales y sicológicas, como la muerte de gran cantidad de cocoteros y el deterioro de los postes del tendido eléctrico que han quedado dentro del mar, edificaciones arrastradas por las fuertes olas del mar que han obligado a sus propietarios a cerrar sus negocios.

La carretera CA-13 en el sector de Río Coto también puede desaparecer porque las olas se encuentran a cinco a seis metros de la calle.
El turismo ha bajado en un alto porcentaje, ya que los turistas prefieren otros lugares por el atractivo de las playas, belleza natural de la que Omoa ahora carece, añadió.

Laguna de Centeno

Otra consecuencia de los rompeolas es la desaparición en 2003 de la Laguna de Centeno, que medía unos 1,600 metros de largo. Su pérdida ha repercutido en la vida marina y vegetal.

Las especies vivían en el agua dulce, pero murieron desde que comenzó la filtración del agua salada del mar que se apoderó de las aguas mixalinas que tenía la laguna. También originó la desaparición de mangle rojo, negro y blanco, explicó Cabrera.

Estudios

El especialista en biología dijo que una posible salida sería hacer un estudio más completo de oceanografía, geología, valoración económica y ambiental. “Hasta el momento no se ha podido efectuar porque es un proyecto millonario y las autoridades municipales no tienen capacidad ni presupuesto especial para ejecutarlo”, expresó.

Es necesario otro estudio especial para analizar los posibles riesgos si se quitan los rompeolas, añadió.

Cabrera manifestó que lamentablemente ya no se puede hacer nada para evitar que el mar siga comiéndose las playas si los rompeolas siguen construyéndose.

Opiniones

El presidente de la Asociación de Lancheros de Omoa, Julio César Rodríguez, recuerda con nostalgia cómo eran las playas hace quince años.

“Parece que los pobladores de la comunidad estamos teniendo una pesadilla. Jamás nos imaginamos que llegaríamos a ver cómo nos estamos quedando sin playa. Hacemos milagros con lo poco que tenemos en atractivos turísticos para llamar la atención de los turistas”, declaró.

Luis Cruz, vecino de Río Coto, expresó su preocupación por la carretera CA-13, amenazada por el mar debido a los rompeolas.
“Hay poca distancia de la calle al mar. Si viene el mal tiempo, el agua se comerá la calle; podemos quedar hasta incomunicados y eso sería una tragedia”.

Lamentablemente la responsabilidad recae en las autoridades locales, mientras hay una Fiscalía del Ambiente que conoce de la cantidad de rompeolas construidos de forma arbitraria.

Hace unos meses la Fiscalía hizo un recorrido constatando el daño en los manglares y en las playas.