A menos que usted esté completamente seguro de su procedencia. Es una verdad triste, pero en la zona del golfo la mayoría de los desechos humanos son vertidos directamente en las aguas del mismo. Estudios microbiológicos recientes demuestran sin duda alguna los niveles exagerados de contaminación fecal en los productos del mar que se ofrecen. En el caso de los curiles, este problema alcanza proporciones terribles.
Los estudios elaborados por la oficina regional de Digepesca afirman que existen tres tipos de moluscos bivalvos que son de extrema importancia económica para los habitantes de la zona. En los manglares existe el curil negro (Anadara tuberculosa) y el curil blanco o curila (Anadara similis), y en los playones de arena y fango se localiza el casco de burro (Anadara grandis), especie protegida por estar en peligro de extinción”.
Desafortunadamente, durante muchos años, la pesca artesanal ha estado aquejada de leyes adecuadas para la protección tanto de las especies capturadas como de los mismos pescadores. Carentes de una escolaridad mínima que reduce su visión y compromiso con de métodos sostenibles de captura, los pescadores se han visto afectados también por comerciantes o intermediarios inescrupulosos, quienes generalmente le prestan el dinero o los medios (embarcaciones, gasolina, redes, etc.) a los pescadores, a cambio de obtener su producto a precios bajos fijados por los mismos comerciantes. Un círculo vicioso del cual cuesta mucho escapar.
Sin embargo, gracias a nuevas visiones gubernamentales y nuevos espíritus privados y comunales, una nueva red de comercio y desarrollo está creándose en la zona sur, gracias a la creación de un sistema de depuración higiénica de los curiles y otras especies marinas, en el mismo muelle de Coyolito.
El centro fue creado por la Dirección General de Pesca y Acuicultura, Digipesca, apoyados por la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Secretaría de Recursos Naturales. El edifico donde se aloja este sistema depurador se ha denominado la Lonja Coyolito y en él numerosos empleados altamente capacitados utilizan tecnologías sencillas pero efectivas para asegurar no sólo la limpieza absoluta del producto, sino también, una comercialización más justa para los pescadores artesanales. En pocas palabras, no se trata sólo de ayudar al consumidor, sino también a los productores.
Gracias al éxito de este centro, ya existen planes para crear nuevas instalaciones en otros puntos importantes de la zona sur. Así que la próxima vez que visite el sur y esté tentado de consumir curiles, insista en que su platillo provenga de la Lonja Coyolito. Por supuesto, tendrá un pequeñísimo aumento en el precio, pero su salud y la de su familia estará garantizada; y eso, no tiene precio.