Las sociedades secretas europeas, como los caballeros templarios, rosacruces, gnósticos y masones, volvieron a estar en los ojos del mundo, después que el autor de “El Código Da Vinci”, Dan Brown, los enfrentara en una batalla literaria con la Iglesia Católica.
El pensamiento, las creencias y los rituales de estos grupos, que, según el novelista, tenían en sus filas a grandes hombres como Isaac Newton, Leonardo da Vinci y Alessandro Boticelli, siguen vigentes entre los hondureños de las más importantes esferas sociales, políticas y económicas, quienes continúan preservando y practicando sus principios.
Un ejemplo claro es la masonería.
Entre los primeros masones hondureños estaba el general Francisco Morazán, “el Masón Latinoamericano”.
Así como él, otros presidentes pertenecieron a esta orden: Dionisio de Herrera, José Trinidad Cabañas, Marco Aurelio Soto, Luis Bográn, Terencio Sierra, Miguel Paz Baraona, Juan Manuel Gálvez y Julio Lozano Díaz.
A pesar que su credo nació al mismo tiempo que el cristianismo, han sido tildadas por años como sectas o grupos satánicos.
El libro de Brown, que vendió 50 millones de copias en todo el mundo y fue traducido a 30 idiomas, expone a estos grupos como los guardianes del secreto mejor guardado de la historia: la “verdad” sobre Jesús.
La herencia...
“Somos uno de los tantos herederos de la organización administrativa de los templarios”, aseguró el cardiólogo Edgardo Valerio, maestro masón en la logia Paz Baraona de San Pedro Sula, una de las 12 en el país.
“El Priorato de Sión es una organización secreta formada por los caballeros templarios, caballeros de Malta y algunos masones”, confirmó.
Valerio explicó que la masonería no es una religión ni club social, sino una “institución filosófica, filantrópica e iniciática” que desde inicios del siglo 19 está en Honduras.
Sus miembros discuten cualquier tópico de interés general.
“Salvo dos temas no se discuten: política y religión”, dijo. Como regla, los masones se reúnen dos veces a la semana: lunes y sábados.
No comentó sobre los demás, pues aún en el siglo 21 son “perseguidos”. Muchos de ellos no lo profesan abiertamente.
Durante sus reuniones practican el relajamiento y la meditación. Para sus rituales, usan las vestimentas de sus antepasados europeos del siglo primero.
Utilizan símbolos del antiguo Egipto y de las culturas caldea y judeocristiana.
Por ello, durante muchos años los han tildado de secta y hasta de satánicos.
“Los masones no somos enemigos del Opus Dei ni del clero, como dice el libro. Creo que el Opus Dei, el clero y la masonería mejoran al hombre”, advirtió.
Para ellos, el legado de esos grandes hombres de la historia es el crecimiento personal. Creen en ello y lo practican.
Aunque disimulados, los herederos de los templarios aún conviven y caminan entre nosotros...
Rescatan Evangelios
Otra sociedad que ha salido del anonimato con el best-seller de Brown es la gnóstica.
Mientras la novela la sitúa en la historia, los críticos y adversos aseguran que los evangelios por los cuales se rige son la fuente de inspiración de “El Código Da Vinci”.
Estos documentos fueron encontrados en Egipto, en 1945. Se le llama el descubrimiento de Nag Hammadi.
“Debemos hacer una diferencia básica entre el Código Da Vinci y los evangelios gnósticos. Cuando hablamos del Código, nos referimos a una novela que pertenece al género de la literatura, es subjetivo, priva la ficción. Si no hay ficción, se le resta un elemento esencial; por consiguiente, el Código Da Vinci tiene inexactitudes, hay una trama del autor. No podemos acusar al autor de mentiroso porque es subjetivo”, indicó Marco Antonio Madrid, presidente del Movimiento Gnóstico Cristiano Universal de Honduras.
Los gnósticos adquirieron su personería jurídica el 7 de noviembre de 1966 en este país; sin embargo, sus reuniones siguen siendo objeto de crítica y por ello se mantienen fuera del ojo público.
Creen en los Evangelios de María Magdalena, Felipe, Tomás y el recién descubierto de Judas. De ahí la controversia con la Iglesia Católica.
En el Evangelio de Tomás, los discípulos preguntan a Jesús a dónde pueden ir y entonces él responde: “Hay luz dentro de un hombre de luz; si no brilla, es oscuridad”.
“El Código Da Vinci” llenó la mayoría de las salas de cine de SPS. Fue la película más vista ayer, pero no llenó expectativas de afluencia de público
Por su simbolismo, también se les ha tildado de secta.
“En esta parte entendemos el celo de la iglesia como institución, pero cuando a la gente se le predica que Dios está dentro de uno mismo, entonces en qué plano quedan los sacerdotes, en qué plano queda la institución. Por eso, la iglesia rechaza los evangelios gnósticos”, dijo Madrid, quien no informó cuántos miembros tienen en Honduras ni en qué lugares se reúnen.
¿Ficción o realidad?
Según el libro de Dan Brown gnósticos y masones guardan secretos que al resto de la humanidad se les han negado.
Uno de ellos es el de mayor controversia: que María Magdalena no era prostituta, se casó con Jesús, tuvieron hijos y fue a ella a quien le heredó la Iglesia.
“Creo que hablar sobre este tema es muy difícil, hay mucha especulación. No existen pruebas en la actualidad que indiquen que esta relación sea cierta”, dice Valerio.
Para el líder gnóstico Marco Madrid, “Jesús no tuvo una relación con María Magdalena ni con nadie, eso sólo es ficción del novelista. Lo que sí podemos asegurar es que fue una de las discípulas primordiales del Señor”.
Entre la trama y la realidad, la novela, y ahora la película que se estrenó ayer en Honduras y gran parte del mundo, sitúan una de las instituciones más conservadoras de la Iglesia Católica en medio de la controversia: el Opus Dei.
Algunos críticos lo consideran el ala más dura de la iglesia. “Se debe entender que muchas personas quieren un catolicismo “light”, adaptado a sus necesidades. Pues esto no es catolicismo.
La suerte ya está dada, hay una sola verdad. El magisterio de la iglesia es el responsable de custodiar esa verdad y divulgarla.
El católico “light” no es católico. Opus Dei enseña para tener unidad de vida. El cristianismo no es tener un montón de doctrinas”, dijo uno de sus miembros, Ricardo Pineda.
Alberto Banhs/ Vicario para Honduras.
En Honduras, masones, gnósticos y católicos conviven. No llevan espadas ni cuchillos y aún así conservan su tradición milenaria, pero tienen algo en común: la búsqueda de más adeptos.
“Nuestra finalidad es el servicio y la formación”
Opus Dei.
El Opus Dei es una prelatura de la Iglesia Católica, fundada el 2 de mayo de 1928 en Madrid, España, por José María Escrivá.
Su tarea es formar a sus fieles para que ejerciten su labor apostólica de cristiano en el mundo y en la sociedad. Comenzó el 18 de diciembre de 1980.
“Las personas que han ido acercándose a los medios de formación que imparte el Opus Dei, junto con muchos católicos y no católicos, han ido promoviendo labores educativas, asistenciales y culturales que poseen una marcada finalidad de servicio y formación”, dice el director de información para Honduras, Mario Montoya. El Opus Dei quiere decir Obra de Dios.
El vicario para Honduras es el padre Alberto Banhs, foto. Visita San Pedro Sula cada 15 días para ofrecer la comunión y confesar.
Las mujeres se reúnen en las casas de habitación para reflexionar sobre la Palabra de Dios.
En Honduras, sus principales obras son Centro para el Desarrollo Rural y Clínica, Médica Aragua, Centro Universitario Guaymura, Escuela de Hotelería Los Sauces, Centro de Complementación Educativa Espavel, Centro para el Desarrollo Humano y la Formación Profesional Taular y Centro para la Mujer Ilama.