El pasado 12 de mayo se celebró el día consagrado a los profesionales de la enfermería, una labor que sin duda alguna, requiere de mucha paciencia, sensibilidad y sabiduría.
El hospital El Progreso tiene profesionales capaces que cada día dan lo mejor de sí al atender a la población, a pesar de que existen algunas quejas por parte de ciertos pacientes.
Una de las enfermeras de este centro asistencial es Georgina Alvarado Godínez, conocida cariñosamente como “Suyapita” quien labora desde que se inauguró el hospital.
Como un homenaje a la labor que realizan estos profesionales, EL PROGRESEÑO entrevistó a Alvarado, para conocer las experiencias que vive una enfermera en el ejercicio de su profesión.
¿Por qué eligió estudiar enfermería?
Era mi sueño desde que tenía 18 años, porque siempre me gustó la carrera de medicina y gracias a Dios tuve la oportunidad de estudiar en la escuela de enfermería Serar Norte en 1978.
¿La enfermería resultó ser lo que esperaba?
Sí, realmente me siento satisfecha profesionalmente, siento que he crecido y no me he estancado, porque he tenido la oportunidad de estar con mis pacientes en los momentos alegres y en los más difíciles. La enfermería es una profesión hermosa y digna.
¿Alguna experiencia que haya marcado su vida como enfermera?
He tenido varias, pero una de las más especiales, fue con una paciente de Agua Blanca Sur, que ya falleció. Recuerdo que ella me decía que iba a morir y que me recomendaba a sus hijos. Fue una situación triste porque primero murió su niño recién nacido y a los tres meses falleció ella. Con esta persona sentí como si formara parte de su familia.
¿Cómo hace una enfermera para no involucrar sus sentimientos, especialmente cuando se trata de casos como éste?
Uno tiene que prepararse psicológicamente, porque tenemos que separar esas dos áreas. Es bien difícil, porque nosotros queremos que todos los pacientes salgan bien del hospital.
¿Cómo define la labor de un profesional de la enfermería?
Es paciencia, dedicación, estimación y tener la sabiduría y la palabra precisa en el momento que el paciente más lo necesita. La labor de la enfermera es más que suministrar medicamentos a los pacientes, porque a veces éstos llegan no sólo con problemas físicos, sino que necesitan que uno les escuche y los trate bien.
¿Cree usted que las personas reconocen la labor de las enfermeras?
Yo creo que sí, aunque a veces la afluencia de pacientes hace que la enfermera no atienda a todas las personas que requieran de sus servicios y eso puede causar molestias.
Algunos pacientes que asisten a los establecimientos de salud públicos se quejan de la mala atención que reciben por parte de algunas enfermeras ¿Qué opinión le merece?
Sí se habla de muchas quejas y a veces esto es generado porque el personal tiene obligaciones más urgente y hay personas que deben esperar un poco más de tiempo.
¿Considera que el personal de enfermería recibe el sueldo adecuado a su trabajo?
No es el adecuado, porque en los hospitales se trabaja en tres turnos y realmente el turno más largo y difícil es el C, porque se trabaja desde las nueve de la noche hasta las siete de la mañana, esto significa que el personal hace un mayor esfuerzo y no recibe un pago diferente a cambio.
¿Cuál es la mayor satisfacción de un profesional de la enfermería?
Que nuestros pacientes salgan mejorados, sonrientes y agradecidos con el hospital.
¿En qué área se desempeña actualmente?
Laboro en el departamento de Lactancia Materna y formo parte del equipo pediátrico con los doctores Andy Rosales y Danny Quezada, quienes trabajamos con los niños desde el momento que nace hasta los seis meses y es una labor muy satisfactoria.
¿Qué significa para usted el hospital El Progreso?
Es como mi segunda casa, porque estuve un tiempo trabajando en doble turno y permanecía más tiempo allí que en mi casa.
Si no fuera enfermera ¿qué profesión hubiera elegido?
Definitivamente me hubiera inclinado por la educación.
¿Cuál es su mensaje para la enfermeras y para la población en general?
Para mis colegas, que sigamos adelante a pesar del cansancio y para la población que tenga paciencia y que en el hospital público estamos para recibirla y atenderla como se merece.