24/11/2025
07:24 PM

'La bestia es un animal de metal que siega la vida”

La serie fotográfica y audiovisual está centrada en el trayecto de los migrantes desde la ciudad de Arriaga, en el estado de Chiapas, hasta el municipio de Ixtepec, en Oaxaca.

    Encaramados en el techo del tren conocido como “La Bestia”, que recorre México de sur a norte, cientos de migrantes centro y sudamericanos viajan en busca del “sueño americano” en una travesía que, muchas veces, ven truncada por grupos criminales que les roban hasta el último aliento.

    “‘La Bestia’ es un animal de metal que no respeta nada y siega la vida. Es un testigo silencioso que da la espalda a la realidad y sólo ruge cuando se hace daño a ella misma, pero a la vez es un espacio de conjunción en el que se puede encontrar el amor”, dijo la fotógrafa catalana Isabel Muñoz. En el Centro Cultural de España de Ciudad de México, Muñoz presenta una exposición fotográfica, resultado de tres viajes que hizo con compañeros periodistas de España y América Latina por el sur de México.

    En ellos fue testigo del éxodo cotidiano de cientos de migrantes procedentes de Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Ecuador, Chile, Brasil y Costa Rica, que entre 2008 y 2009 se internaron en territorio mexicano en busca de un futuro mejor para ellos y sus familias.

    La serie fotográfica y audiovisual está centrada en el trayecto de los migrantes desde la ciudad de Arriaga, en el estado de Chiapas, hasta el municipio de Ixtepec, en Oaxaca. La muestra la integran 81 fotografías agrupadas en retratos, fotorreportaje e imágenes de objetos que revelan en color y en blanco y negro las historias de varios de esos hombres y mujeres.

    Historias de hondureños

    Entre ellos están los hondureños Teresa y Gerardo y los guatemaltecos Elsa Marlen y Mario, que después de haber cruzado el río Suchiate, en Guatemala, recorrieron a pie o en microbuses unos 280 kilómetros para alcanzar a “La Bestia” y empezar un trayecto que duró tres semanas hasta Ixtepec. Todos ellos son madres, padres, amigos, hermanos, hijos, bebés o niños, parejas, travestis, payasos, obreros y mujeres embarazadas que para Muñoz son habitantes de “la gran olvidada”, como la fotógrafa llama a la frontera sur de México. Estos migrantes, entre 1,000 y 1,500 en cada viaje, en cuestión de días se vuelven “más adultos por todo lo que desgraciada, y a veces afortunadamente, viven”.

    Imágenes de jóvenes sentados en las vías del tren, niños envueltos en trapos durmiendo en el techo de “La Bestia”, grupos jugando, gente mutilada, parejas abrazándose, amaneceres, paisajes, detalles de miradas y objetos personales están presentes en la muestra.

    También se pueden escuchar en ella murmullos, las ruedas del tren y los insectos nocturnos que fueron captados a lo largo del viaje, los cuales se proyectan en ocho videos. Datos oficiales mexicanos señalan que cada año entre 300,000 y 400,000 indocumentados cruzan México para llegar a EUA, de los cuales cerca de 200,000 son interceptados por las autoridades, pero otros muchos son víctimas de organizaciones criminales como los Zetas y sus familias extorsionadas a cambios de rescates. EFE

    Entérese
    Según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, entre septiembre de 2008 y febrero de 2009, cerca de 10,000 migrantes centroamericanos fueron secuestrados en su paso por la frontera sur de México, muchos de ellos en la zona conocida como “La Arrocera”, la más conflictiva del trayecto.