Tegucigalpa, Honduras.

El Gobierno está en una lucha frontal contra la extorsión que lideran organizaciones criminales como la mara Salvatrucha (MS); y la embestida de la operación Avalancha II es muestra de que no están jugando.

Ayer, el presidente Juan Orlando Hernández aplaudió los resultados de la segunda oleada de acciones contra esta pandilla. Esta operación dejará al final de los aseguramientos la incautación de 1,559 propiedades a la MS y la captura de varios cabecillas de grupos delictivos, entre ellos miembros de la Policía Nacional.

El mandatario manifestó que todos los delincuentes que les quitan dinero a las personas honestas deben ser castigados.

“Piden el dinero a la gente con amenazas, que si no pagan les quitan la vida. Hoy con Avalancha II se comprueba que la institucionalidad está defendiendo a su gente y seguirá la operación”.

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Reos peligrosos
Todavía no han sido enviados a la cárcel de máxima seguridad recién inaugurada y conocida como El Pozo, en Ilama, Santa bárbara.
De forma categórica hizo un llamado a los extorsionadores para que se entreguen.

“En este camino no hay retroceso; repito, nadie está por encima de la ley, y es mejor que esos miembros que han participado (en extorsiones) y que el Estado está haciendo búsqueda llamen y contacten a los agentes. Es mejor que se entreguen y den información, que estoy seguro que en algún momento podrá haber consideraciones”.

Sistema carcelario

En comparecencia de prensa en el Ministerio Público, junto a las principales autoridades de esa institución, el mandatario anunció “la construcción de más cárceles modernas y seguras”, incluso una aislada cerca de la costa caribeña para reos altamente peligrosos.

“Seguiremos con la construcción de más cárceles modernas y seguras, y quiero anunciar que ya iniciamos el diseño de un nuevo concepto en cárceles de máxima seguridad en el país”, enfatizó Hernández.

La nueva cárcel anunciada por el mandatario será construida “en una zona aislada y distante, cerca de la costa atlántica, donde sea muy difícil llegar y que esté bastante alejada de cualquier lugar poblado”.

En El Pozo, en Ilama, con los ocho reos enviados el domingo por orden de Hernández, suman 45 los presidiarios de alta peligrosidad en ese penal.

Los primeros 37 fueron enviados en septiembre por instrucciones de Hernández, quien días después dijo que otros 20 reos correrían la misma suerte si no cambiaban su comportamiento de estar ordenando la comisión de crímenes desde las prisiones en que estaban.

“Para todos ellos su reclusión se convirtió en un justo y verdadero castigo; pero para muchos su castigo es aún mínimo si se compara con el sufrimiento que provocaron a sus víctimas y sus constantes amenazas, las cuales cumplieron arrebatando la vida de muchos hondureños inocentes”, enfatizó Hernández.

Añadió que por las “fechorías” de esos reos considerados altamente peligrosos, “hoy muchos hijos no tienen a sus padres y muchas madres y padres no tienen a sus hijos”.

“Le quitaron de la boca el pan de cada día a muchas familias que tenían que pagar extorsiones como un caro precio por no perder la vida”, subrayó.

Hernández explicó que semanas atrás advirtió que “trasladaríamos a El Pozo a otros 20 reos; les advertimos que corrigieran su camino, pero, pese a ello, nuestros cuerpos de seguridad detectaron que desde las cárceles siguieron ordenando crímenes, extorsiones y actos de terror”.