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'Jamás hemos fracaso en la seguridad”, asevera Lobo

  • Actualizado: 12 abril 2013 /

A juicio del Edmundo Orellana Mercado, exfiscal general del Estado, los Poderes Ejecutivo y Legislativo son los responsables de la impunidad en el país.

Mientras asistía a la celebración del 216 aniversario de la llegada de los garífunas a Honduras, el presidente Porfirio Lobo Sosa aseguró que la política de seguridad no ha fracasado.

Pese a que en el país se registra un promedio de 25 homicidios diarios, el mandatario dijo: “Vamos avanzando en el tema de seguridad, existe la voluntad y la disposición de que podamos cada vez mejorar, se ha reflejado una caída de los índices de homicidios y delincuencia hasta en un 75% en varios municipios, y seguiremos trabajando en ese tema hasta el último día de mi mandato”. El titular del Poder Ejecutivo amplió sobre el asunto. “Jamás hemos fracasado en la seguridad, es una lucha que tenemos todos por delante, que es enorme, pero con todas las fuerzas seguiremos para alcanzar mejores niveles de tranquilidad y bienestar para los hondureños”, insistió.

Por otra parte, aseveró que el Gobierno trabaja para devolver las tierras, mediante la entrega de títulos de propiedad a las familias que durante décadas no han podido tener un registro de su bien inmueble, en Punta Gorda, Islas de la Bahía.

El mandatario también refirió que está a la espera de la presentación del informe que el Congreso Nacional hará en los próximos días sobre la comparecencia que durante esta semana han expuesto en la Cámara Legislativa.

Responsabilidad compartida

Matías Funes, miembro de la Comisión de Reforma a la Seguridad Pública (CRSP) lamentó que la inseguridad sea “el problema número uno que está enfrentando el pueblo hondureño”.

Al consultarle quiénes son los responsables del aumento en los niveles de violencia en el país, considera que “la responsabilidad está repartida en varias instancias donde tienen que ver el Ejecutivo y el Legislativo e incluso las instituciones que burocratizan los cambios”.

En 2012 perecieron 7,102 personas, provocando una tasa de 85.5 personas ultimadas por cada 100 mil habitantes.