Los habitantes de los barrios Suyapa, Castaños y Morazán de este municipio aún no cumplen ni el mes de haber dejado los albergues por la inundación pasada y la naturaleza nuevamente los obliga a evacuar.
El río Blanco, a consecuencia del crecimiento del Ulúa, aumentó otra vez de caudal y dejó hasta anoche más de 30 familias damnificadas. Mercedes Bonilla, que vive en una de las zonas vulnerables, evacuó su casa con sus tres pequeños ayer temprano. 'Tengo asma y tuve que salir antes de que el agua llegara a la casa y me empeorara de salud. Es triste nuestra situación, pues hace poquitos días estuvimos aquí', lamentó en la escuela Minerva, donde se refugia.
David Sagastume, voluntario de la Cruz Roja, manifestó que esperaban ayer que por la noche continuaran las evacuaciones porque se espera que hoy los ríos sigan creciendo.
El municipio posee tres albergues: la escuela Minerva, un jardín de niños y la Escuela de Adultos. En el municipio de Pimienta, hasta ayer por la noche los refugios permanecían vacíos, pero la zona productiva ya había sido cubierta por el agua del río Ulúa, incluyendo el millonario proyecto del Canal Seco.