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Honduras: Impresionante misterio de Talgua

  • Actualizado: 24 octubre 2010 /

Luchando contra la poderosa corriente subterránea, brazo del río Talgua, los aventureros avanzaron durante varias horas hasta llegar finalmente a lo que parecía un túnel de regulares dimensiones.

Luchando contra la poderosa corriente subterránea, brazo del río Talgua, los aventureros avanzaron durante varias horas hasta llegar finalmente a lo que parecía un túnel de regulares dimensiones. Para su sorpresa, acomodados en diferentes sitios, se encontraba una gran cantidad de huesos humanos y cerca de dos docenas de vasijas.

Ese fue el momento en que los intrépidos jóvenes olanchanos, Desiderio Reyes y José Yanes, se internaron en las entrañas de las cuevas de Talgua en Olancho e hicieron un descubrimiento que asombró al mundo. Corría el mes de abril de 1994. El hallazgo de las calaveras humanas, rojas y brillantes, dentro de la caverna pronto atrajo la atención de la ciencia. Investigadores nacionales y extranjeros llegaron a desentrañar los secretos que ocultaban los restos humanos.

La teoría es que en toda América, numerosos grupos indígenas precolombinos consideraban las cuevas como puertas naturales al mundo de los dioses y los muertos. Eran sitios sagrados y no era extraño que se usaran como puntos de adoración o cementerios secundarios. Lo que más atrajo la mirada de los estudiosos fue el brillo que reflejaban los huesos al pegarles la luz de las linternas.

Pronto se descubrió que estaban cubiertos por siglos de calcita, mineral disuelto de la roca por el agua y que sirvió para proteger y conservar las osamentas. Además, sirvió para que ahora recibieran nombres populares como “Las calaveras brillantes de Talgua”.
Las cuevas se encuentran a escasos 7 kilómetros de la ciudad de Catacamas, Olancho. Desde Tegucigalpa son aproximadamente dos horas y media a una velocidad media. Primero se llega a Juticalpa, cabecera departamental, y luego a Catacamas.

En el sitio se encuentra establecida la Asociación de Guías de Talgua, una organización pequeña pero sumamente profesional. El personal ha sido capacitados por el Instituto Hondureño de Antropología e Historia y por el Instituto Hondureño de Turismo.

Además de servir de intérpretes, ellos pueden llevar al visitante por los senderos de la sierra de Agalta para conocer la diversidad de animales y especies vegetales de la zona.