Más de 50 familias de las comunidades de las fincas La Ocho, La Tarrera, La Diez, La Cuatro, La Tres y otras aledañas continuaban ayer a la intemperie en covachas improvisadas en los bordos del río Ulúa a la espera de ser rescatadas o al menos ser provistas de víveres por los cuerpos de socorro.
“Estamos aislados, tenemos dos días de estar en este lugar y hasta el momento no hemos recibido apoyo de alimentos, sólo el Cuerpo de Bomberos nos trajo agua”, expresó Ángel Erazo, alcalde auxiliar de La Ocho, quien hace gestiones para lograr ayuda para su gente.
Los pobladores de estas aldeas comenzaron a sufrir lo embates de la naturaleza desde la madrugada del domingo cuando las fuertes corrientes del Ulúa destruyeron más de 20 metros de bordo y causó la llena que mantiene anegadas las viviendas y los cultivos en la zona.
El acceso al sitio adonde se encuentran esas familias ayer sólo se podía hacer por lancha, LA PRENSA lo hizo y constató que esos pobladores urgen de comida, agua, colchonetas u otro tipo de material que les pueda servir para protegerse de la lluvia y los zancudos, en especial los niños.
“Sacamos lo que pudimos, el resto se perdió”, lamentó Erazo que a la vez se quejó por la poca importancia que le han dado las autoridades al problema que ellos enfrentan cuando crece el Ulúa.
Agregó que en reiteradas ocasiones le han solicitado a los encargados de la Comisión para el Control de Inundaciones del Valle de Sula para que mejoren los bordos, pero todo sigue igual.
Vulnerables
El dirigente agregó que en esta ocasión para evitar la llena colocaron sacos, pero el bajo nivel de la estructura hizo que no soportará la enorme cantidad de agua que sigue arrastrando el Ulúa.
“Todos hemos quedado de brazos cruzados, nuestras esperanzas de lograr una buena cosecha hoy se encuentran bajo las aguas”, lamentó.
La noticia de que en la represa Francisco Morazán habían empezado la cuarta descarga generó mayor alarma y preocupación entre las personas que se encuentran en los bordos, pues temen lo peor por la crecida que desde ayer comenzó a registrar el Ulúa.
Otras 111 familias rescatadas por el Cuerpo de Bomberos y elementos militares se encuentran en varios albergues habilitados por la Municipalidad en la colonia Palermo y la aldea La Guacamaya.
Blanca Ruiz, miembro del Comité de Emergencia Municipal, Codem, manifestó que desde que se presentó la emergencia han estado asistiendo a todas esas personas con raciones de comida que ha adquirido la Alcaldía con fondos propios.
Las autoridades lamentaron que hasta ayer a horas del mediodía Copeco no hubiera enviado ningún apoyo al sector y la carga se la han dejado a las organizaciones locales que se han fajado para remediar las necesidades que enfrentan los pobladores.
Osman Hernández, portavoz municipal, dijo que ellos hacen todo lo que está su alcance: “La situación económica de la comuna es delicada y no pueden dar mucho. Pedimos a Copeco que responda a las peticiones de estos ciudadanos que son víctimas de la naturaleza”.
Indicó que para este día enviarán unas cien raciones de comida a los bordos adonde están las familias damnificadas.
En el extremo norte de El Progreso, los habitantes se mantienen en alerta permanente. La crecida del caudal mantenía anoche en vigilia a los vecinos de Urraco Pueblo. Éste es un sitio crítico, pues la corriente del Ulúa choca de frente con el bordo y en cualquier momento puede ceder.
Albergues son insuficientes
Así como en El Progreso hay temor a las descargas del Cajón, en Potrerillos aumenta la zozobra.
“Cuando nos dicen que están haciendo descargas en el Cajón, es un suicidio. No dormimos pensando que nuestras casas se van a inundar de nuevo”, expresó doña Aracely García, residente del barrio Suyapa, Potrerillos, zona quese anega cada año en temporada de lluvia.
“Salimos el sábado de nuestra casa con el agua a las rodillas, ya no había cupo en los albergues y nos estamos quedando donde los vecinos que no se les ha metido el agua. Así estamos varias familias”, relató la señora de 61 años.
La escuela Minerva es un ejemplo de ello, niños jóvenes y adultos tienen que pasar día y noche amontonados, pues en sus viviendas apenas el agua empieza a bajar. Corina Pineda, vicepresidenta del Comité de Emergencia Local, Codel, informó que las 24 aulas de este centro educativo estaban ocupadas por tres y hasta cinco familias.
“Estamos preparando otros lugares, en la Cruz Roja hay espacios disponibles para las familias que no tienen donde ir”, señaló Pineda.
A pesar de que los niveles del río Ulúa han ido bajando, los vecinos de los diferentes municipios del Valle de Sula viven en tensión y duermen con un ojo abierto para que el agua no los sorprenda.
“Estamos pendientes de la lluvia, de las descargas y de los delincuentes. Yo prefiero quedarme en mi casa para cuidarla, mis pertenencias ya las trasladé pero yo me quedo aquí”, relató Pedro Menjívar de 84 años.
Se salva por segunda vez
Las autoridades municipales de La Lima y la Comisión para el Control de Inundaciones en el Valle de Sula, CCIVS hicieron una inspección para evaluar daños causados en los bordos del río Chamelecón.
El director ejecutivo de la CCIVS, Carlos Ramírez, manifestó que evaluaron el soporte que tuvieron los bordos adonde el río Chamelecón desvía parte de sus aguas al Canal Maya.
“En este sector hemos hecho cuatro proyectos más, entre la crecida del río del 28 de agosto y de la tormenta Matthew. Las otras reparaciones se hicieron frente al aeropuerto de La Lima, en el sector de finca Colombia y en El Zapote; ambos proyectos se concluyeron antes de las recientes tormentas y el último fue la limpieza en los 500 metros del Canal Maya. Por segunda vez este año se salva de inundaciones La Lima, los únicos daños que nos causó Matthew son dos boquetes en el río Ulúa en su margen derecha en la finca 16 y la finca 3, afortunadamente ahí tenemos contrabordos que evitan que se inunden las zonas pobladas del municipio de El Progreso”, expresó Ramírez.
El director de la CCIVS recalcó que siguen sin fondos para atender nuevas emergencias.
“Lo que se asignó este año fue muy poco para todas las emergencias que se tienen que atender en el Valle de Sula, por lo que tuvimos que cambiar la prioridad de muchos proyectos para atender las emergencias”, finalizó.
Río Aguán crece e inunda fincas de palma en Colón
Trujillo, Colón. Las tormentas que han azotado la zona centro-oriente del país desde el fin de semana han causado un notorio incremento en el caudal del río Aguán.
La fuerza del agua ya está ocasionando daños en la infraestructura vial.
Las crecidas son producto de las lluvias que han caído en los municipios de Yoro y Olancho. “No podemos confiarnos, aunque aquí vemos que está haciendo sol y que la presencia de lluvias ha desaparecido, pero en la parte donde nace el río está lloviendo”, dijo Marcos García, miembro del comité local de emergencia de la comunidad de Vista Hermosa.
El río ya comenzó a inundar plantaciones de palma africana y otras ya están siendo arrastradas por el poderosos afluente. Esto ha generado preocupación en las comunidades que temen que el río inunde zonas habitadas.
El paso por la carretera pavimentada que conduce a Trujillo y al segundo puerto de mayor importancia del país, podría ser interrumpido si las crecidas continúan, ya que la corriente del río está impactando con fuerza en uno de los tramos ubicado a la altura del puente de La Burra, y donde se aprecia daño en una de las bases que sostiene el puente.
Recomiendan masiva evacuación en Ramal del Tigre
Tela. El Cuerpo de Bomberos de esta ciudad está recomendando a los líderes comunales de las diferentes aldeas, comunidades y caseríos del sector del Ramal el Tigre una evacuación masiva ante posibles inundaciones en la zona donde el río Chamelecón desemboca al mar Caribe.
El sargento Ángel Euceda hace el llamado a los pobladores de esa zona de Atlántida debido a que han recibido informes de que el nivel del río Ulúa se encuentra a una pulgada y media para que salte el bordo de contención. “Aunque no siga lloviendo, hemos recibido notificación de la jefatura central, de parte del general Romero, que el peligro es latente porque se efectuarán más descargas en la represa El Cajón.
“Con facilidad se inundarían las zonas bajas, puesto que el río está completamente saturado y no soporta más agua”, expuso. Las comunidades más vulnerables son Guayabal 1 y 2, El Tigre, La Leon,; Creck Martínez, Creck Las Marías y La Barra, por lo que se estableció contacto con los dirigentes comunales del sector para darles las instrucciones precisas y la recomendación de una evacuación masiva.
Los bomberos ayudarán a los pobladores a evacuar de inmediato y a una zona segura. Recomendaron a los pescadores no faenar en altamar.