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'Hasta ya perdí la cuenta de lo que me deben”

  • Actualizado: 23 junio 2009 /

Sentado dentro de una jardinera del Parque Central y arrancando con las manos el pasto ya crecido, estaba don Ruperto Pérez Medina, como siempre apegado a sus labores.

    Faltaban pocos minutos para las once de la mañana y los inclementes rayos del sol le quemaban la piel. Por su rostro rodaba el sudor que le invadía los ojos y aunque la sed lo desesperara, no le ajustaba ni para comprar una bolsa con agua.

    Sentado dentro de una jardinera del Parque Central y arrancando con las manos el pasto ya crecido, estaba don Ruperto Pérez Medina, como siempre apegado a sus labores.

    La indiferencia y la falta de seriedad, con la que según él, tratan en la Municipalidad a los empleados humildes aún no ha sido motivo para que falte a su trabajo, aunque hay días que no tiene ni los seis lempiras para el pasaje del bus.

    Aunque ya tiene 70 años, para él es una costumbre levantarse apenas sale el sol y antes de que las calles se vuelvan un caos y en el transporte público comience el amontonamiento, emprende el viaje a su trabajo con la esperanza de que al fin le paguen una de las seis quincenas que ya le adeudan.

    “Al menos que nos den el decimocuarto, de lo demás ya perdí la cuenta”, dijo mientras se limpiaba el rostro de sudor.

    Desde hace dos años le da mantenimiento en el parque central a todas las áreas verdes de la plaza central pero afirma que su límite está por acabarse.

    “Gracias a Dios no tengo niños pequeños que mantener, pero mi familia come. Además, estoy bastante atrasado con el pago a varios vecinos que nos han dado fiado para sobrevivir”, expresó apenado.

    Vivir para sobrevivir

    Su sueldo, que está por debajo del mínimo, le ajusta sólo para lo elemental. Él sobrevive gracias a sus hijas mayores que no lo desamparan.
    “Si ellas no trabajaran en la maquila y me dieran para mis gastos no sé qué sería de mí. Sin embargo, no ganan el montón de dinero para mantenerme toda la vida”.

    Mientras nuestra plática se interrumpía por los ensordecedores gritos de otro grupo de trabajadores de la unidad de Parques y Bulevares que paralizaron sus escobas exigiendo el pago de su salario, don Ruperto decía: ¿para qué gritar?

    “No me queda más que seguir trabajando, aunque no me den ni siquiera una lima para afilar el machete. Por más que griten y se paren frente a esa puerta nadie los va atender”.

    De las dependencias municipales, la de Parques y Bulevares, según varios regidores, ha disparado sus gastos.

    Don Ruperto, desde su puesto de trabajo, desconoce en qué se han invertido millones y millones si a él le tocó sacar de su lacerada bolsa dinero para comprar en el mercado un machete sin punta para poder trabajar.

    “Compré ese -machete- porque era el más barato y pequeño, así me sirve para dejar de arrancar con las uñas el monte que crece frente al Palacio Municipal”.

    Don Ruperto en mayo pasado cumplió dos años de trabajar como empleado de Parques y Bulevares.

    Sin vacaciones

    La crisis en la que los tienen sumidos a él, y a miles de empleados más, también le han impedido tomar el tiempo que la ley le da para descansar.

    “No me fui de vacaciones porque a muchos así los borraron. Se fueron a descansar y nunca más aparecieron como empleados municipales”, señaló.

    Hasta la fecha, lo que lo mantiene al pie de la bandera es la esperanza de un dinero que ya debe con intereses.

    La mayoría de sus compañeros sufren el mismo calvario. Afirman que no seguirán trabajando, pero los amenazan con cortarles de tajo su contrato laboral.

    Para ellos no hubo una Navidad tranquila y al parecer tampoco tendrán Feria Juniana.

    En la Alcaldía, muchos esperaban que ayer se reanudaran los pagos que se dejaron pendientes el viernes pasado, pero no.
    Ahora ni el tesorero municipal ni el jefe de recursos humanos les dan cuenta de sus salarios que se ganaron honradamente. El alcalde está enfermo, mientras el jefe de recursos humanos optó por tomarse sus vacaciones.

    Gerardo Mejía | Ex empleado municipal
    “Es una desgracia la que se vive en la Municipalidad. Hay personas a quienes les deben ocho quincenas de pago. Con los que despidieron en marzo y abril firmaron compromisos de pago de prestaciones, pero hasta la fecha no han pagado nada. Aquí hay gente que busca su jubilación y su decimocuarto y no se los han cancelado. En la Alcaldía hay un montón de paracaidistas y asesores ganando 40, 60, 80 y hasta 100 mil lempiras y esta pobre gente que no gana ni el mínimo no ha recibido un peso. Ahí se ven trabajando en las calles de día y de noche y les pagan de último. Que Mel Zelaya no malgaste tantos millones en la cuarta urna y que mejor se lo preste a Padilla para que se ponga al día”.

    Margarita Reyes | Barrendera
    “Nos deben tres meses de salario. Nos dijeron que nos iban a pagar ayer (el jueves pasado); ayer nos dijeron que hoy (viernes) y ahora dicen que hasta el martes. Tampoco nos van a pagar el decimocuarto. Nosotros ya tenemos las puertas cerradas en las truchas, no nos quieren dar fiado. Ahora yo casi no vengo a trabajar porque no tenía cómo movilizarme, si vine fue porque me dieron jalón. A los jefes cuando uno les dice que no va trabajar, amenazan con cortarnos. No les importa si uno anda aguantando hambre. Allí han caído mujeres desmayadas en las calles sin comer ni tomar agua. Lo que nosotros queremos es el pago, que dejen por Dios de estarnos mintiendo tanto”.