Promesas de nuevos proyectos, compromisos y firmas de convenios fue el resultado del Consejo de Ministros extraordinario realizado en este municipio en la celebración del 216 aniversario de la llegada de los garífunas a Honduras.
El Poder Ejecutivo aprobó recursos para electrificar los municipios de Iriona y Bonito Oriental, y escuchó una petición más global que llevaría desarrollo a las comunidades garífunas que por años han estado postergadas. Se trata de un plan que incluye la construcción de 36 kilómetros de la vía que comunica a Bonito Oriental con Limón, que a su vez unirá a los municipios de Iriona, Juan Francisco Bulnes y la ruta a la Mosquitia, así como los bordos en los ríos Salado y Limón.
Según el comunicado oficial, más de cuatro mil computadoras fueron entregadas a niños de Colón. Sin embargo, no todos quedaron conformes con la celebración que ya se está volviendo repetitiva.
“Todos los años hacen lo mismo y seguimos igual. Solo nos dejan esperanzas falsas y hacen reuniones aquí. No somos sus payasos”, dijo uno de los garífunas que participó en el acto oficial organizado por Organización de Desarrollo Étnico Comunitario (Odeco).
Festejos en las calles
Porque están orgullosos de sus raíces y de su cultura, miembros de las comunidades garífunas de todo el país prefirieron celebrar en las calles para que todos los miraran.
Las principales vías de La Ceiba y San Pedro Sula se llenaron de punta y sabor garífuna. Los tambores resonaron, la algarabía y el júbilo se desató para celebrar además el Mes de la Herencia Garífuna.
En La Ceiba, miles de garífunas desfilaron por más de dos horas por las principales calles con pancartas en las que mostraban su orgullo cultural y también exigían a las autoridades mayor atención a sus necesidades. Las altas temperaturas no fueron impedimento para que los afrodescendientes explotaran en júbilo y entonaran la mayoría de cánticos tradicionales en sus bailes tradicionales como el yankunú. Más de alguno cargaba su botella de guífiti para “recargar” energías ante el incesante calor.
En San Pedro Sula la fiesta no se quedó atrás: cerca de 300 garífunas encendieron la primera calle de la ciudad con los resonantes tambores y maracas.
Niños de centros educativos interculturales bilingües junto con miembros de la Asociación de Afrodescendientes del Valle de Sula (Asafrova), Pastoral Garífuna y fuerzas vivas dieron vida a la marcha donde no solo hubo fiesta sino también reflexión.