La prohibición de fumar en bares y restaurantes en Francia, que entra en vigor hoy, se inscribe dentro de la tendencia europea a poner límites legales al uso del cigarrillo, aunque muchos países oponen resistencia cuando se trata de lugares de ocio.
Grecia, campeona en adicción al tabaco con un 45 por ciento de fumadores empedernidos, tomó la delantera en 2002 prohibiendo el cigarrillo en los lugares públicos, pero sin tocar a los bares. En la práctica, la legislación se ha quedado en letra muerta, con la excepción de los transportes públicos. Fueron los irlandeses los primeros en asestar un duro golpe al tabaco en marzo de 2004, al prohibir el cigarrillo en los lugares públicos, incluidas las tabernas.