El estancamiento por más de siete meses del proyecto de alcantarillado sanitario en el casco urbano de Santa Rita mantiene en incertidumbre a las autoridades municipales y vecinos de este lugar, pues temen que quede inconcluso.
Los trabajos se estancaron desde junio de 2009 debido al problema político por el que atravesaba el país porque los fondos eran otorgados por organismos internacionales que suspendieran los desembolsos; sin embargo, la empresa que desarrolla el proyecto continuó a medio tiempo con fondos propios, pero en agosto lo detuvo.
La red, con un valor de 71 millones de lempiras, comenzó a ser instalada en noviembre de 2008 y estaba previsto que las labores culminaran en noviembre de 2009.
Ahora, la fecha de culminación es incierta, pues las obras apenas están avanzadas en un 30 por ciento y se desconoce hasta cuándo el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, que tiene los fondos, volverá a habilitar los desembolsos.
“Estamos preocupados, el proyecto está parado y nadie a nivel central nos ha dicho nada sobre cuándo podría reiniciar. Tememos que se pierda y corramos el riesgo de ser demandados por los ejecutivos de la empresa Sermaco por incumplir un contrato”, manifestó Wilmer Mejía, alcalde de Santa Rita.
Con el proyecto, los ediles buscan terminar con la contaminación de aguas negras y grises que afectan desde hace muchos años a los más de 10 mil pobladores de esta ciudad y al río Humuya.
Preocupación
Mejía agregó que el problema se presenta por la situación política del país, por lo que pidió la comprensión de la población, pues además del atraso en la instalación de la red de tuberías, las calles están destruidas por los trabajos comenzados.
La directora del centro de salud de ese municipio, Maura Elena Chávez, calificó de preocupante la situación por los altos índices de contaminación que generan las aguas negras.
“Con la obra se protegerá a la población de una serie de enfermedades que produce la contaminación a causa de las aguas negras, es una necesidad que culminen el sistema”, advirtió.
Durante más de 50 años, ante la falta de un sistema de tratamiento, los habitantes de barrios y colonias de esta ciudad han utilizado el caudal del río Humuya y sus canales de alivio para lanzar las aguas residuales, lo que genera malos olores y contaminación.
Además de proteger la salud, el nuevo sistema ayudará a mejorar el ambiente y proteger los sitios turísticos que espera explotar la Municipalidad en esta administración edilicia que culminará en 2014.