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Escudo marítimo en Honduras obliga a los narcos a cambiar rutas

La Naval hondureña y cuatro guardacostas de EUA se apoderan de seis zonas en aguas catrachas para cortar paso a la droga.

San Pedro Sula, Honduras.

A cuatro meses de su inicio, la Operación 'Pez Espada' ha rendido sus frutos. Las estadísticas reflejan una disminución notable de la circulación de embarcaciones sospechosas de transportar droga por aguas hondureñas.

El operativo - en el que participan elementos de la Fuerza Naval de Honduras y dos guardacostas de Estados Unidos- forma también parte del escudo marítimo que se implementó en las zonas del Atlántico y el Pacífico.

Un equipo periodístico de Diario LA PRENSA se trasladó a Islas de la Bahía y Trujillo para conocer, en exclusiva, cómo funciona el escudo marítimo. Blindaje extremo y férrea vigilancia de parte de los elementos de la Fuerza Naval de Honduras (FNH) se observan en las costas hondureñas.

Esas acciones reducen las posibilidades de que las redes transnacionales del narcotráfico, crimen organizado y maras continúen con el trasiego de la droga por la vía marítima, confirman los elementos militares.

“Estamos pendientes y con la orden para movilizarnos cuando se detecte cualquier embarcación que venga en ruta por las costas del Atlántico y el Pacífico para interceptarlas”, asegura un oficial de la FNH.

Para cerrar los espacios, las naves se diseminaron en seis sectores: cinco de ellos en el Atlántico y uno en el Pacífico. Según el entrevistado, la cobertura del área marítima en el Atlántico se divide en las siguientes áreas: la primera, que va del paralelo 15 hasta la barra del Patuca, se denomina Alfa.

Luego, de la barra del Patuca a la barra de Limón se le conoce como sector Bravo. De la barra de Limón a Utila y Punta Sal, se le llama Charlie; de Punta Sal a la barra del Motagua se le denomina Delta y de la barra de Raya a la del Patuca se le nombra Eco. En las aguas del Pacífico y del Golfo de Fonseca se encuentra el sector Foco.

La operación

Desde que comenzó la Operación Pez Espada, Estados Unidos ha reforzado y custodiado -junto con los navales hondureños- la zona económica y exclusiva de Honduras, a la que ellos denominan Caja Charlie. “El intercambio de información es clave. Los norteamericanos nos brindan las alertas marítimas para prevenir el ingreso de embarcaciones sospechosas.

Nuestro gran logro es que estadísticamente ha bajado la incidencia de arribo de lanchas; pero sí constatamos que los grupos criminales han cambiado los métodos de operación”, advierte un jefe de la Fuerza Naval de Honduras.

Esa variación implica un giro de acciones en alta mar sobre los territorios panameño, costarricense y nicaragüense para efectuar las descargas de la droga, explican los navales.

“La mayor parte de la droga la están llevando por la vía terrestre y aérea (en territorio hondureño), pero en vuelos cortos”, describe el oficial de la Fuerza Naval en relación con el cambio de rutas y métodos que utilizan los traficantes de drogas para burlar el escudo marítimo.

Según los cuerpos de inteligencia de la Naval, la droga la depositan en lugares estratégicos, donde permanecen por dos o tres días y luego la embarcan para que sea transportada a Nicaragua, por ejemplo.

Allí es custodiada por varios días hasta que logran transportarla en vuelos cortos a otros puntos de Honduras en los que se les facilita pasarla por tierra hacia Guatemala y El Salvador.

“Utilizan la zona de Iriona en Colón. A La Mosquitia la han dejado a un lado y se enfocan en trabajar en Sico e Icoteas en Colón por la vía aérea; pero Olancho sigue siendo un punto de desembarque, incluso hemos comprobado que llegan con planes de vuelo en los que nadie sabe que están transportando cargamento ilegal”, refiere el oficial de la FNH.

Otro aspecto no menor es que a los militares se les complica la identificación de los vuelos que cargan mercancías ilícitas, porque estos presentan permisos legales y buscan opciones para bloquear las acciones en las zonas que ya han sido identificadas.

“Alivianan las cargas”

Además de que el escudo marítimo les obliga a cambiar sus rutas de trasiego, los narcotraficantes han tomado algunas decisiones. Por ejemplo, en el Caribe disminuyen sus riesgos mediante el envío de lanchas pequeñas con cargas que no sobrepasen los 200 kilogramos. Todo para despistar, según la FNH.

“No les gusta arriesgar más cargamento, pero hemos detectado que en la parte de la costa, como sienten mayor garantía porque tienen otros medios que utilizan para darle seguridad a la carga, se atreven a enviar hasta 700 kilos”, dice el oficial.

Por otra parte, en la ejecución de las operaciones en el sector de Cayo Oreja, en el municipio de Guanaja, las autoridades navales identificaron el 14 de mayo pasado a tres colombianos que en un hotel esperaban la alerta para trasegar droga por lancha; pero fracasaron porque fueron descubiertos por las autoridades.

“No llevaron a cabo la operación, los equipos de inteligencia alertaron y llegamos al hotel donde esperaban ser llamados. Fueron tres colombianos que se identificaron y se les encontró tres GPS (Sistema de Posicionamiento Global) y una lancha de dos motores fuera de borda; pero ninguno se acreditó la propiedad de la pequeña embarcación y por falta de pruebas, la Fiscalía decidió dejarlos en libertad”, dijo el jefe naval.

Identificadas dos bandas

“En Utila, las operaciones desde que llegamos se han minimizado, confirman elementos de la FNH. Tenemos información de que los que han estado trabajando con el narcotráfico buscan involucrar a los oficiales de la Naval haciéndoles propuestas y los amenazan.

Quieren penetrar la institución militar. Tenemos identificados los sectores adonde arriban lanchas y donde hacen bombardeos de droga por vía aérea. Ellos buscan zonas que no cubrimos porque aprovechan los espacios y es donde ahora dirigen sus cargamentos”, señala el oficial.

Los navales revelan a LA PRENSA que en Guanaja han identificado a dos bandas en los sectores de Mangrove Bight y Savannah Bight, que trabajan en el trasiego de droga.

“Los equipos de inteligencia hacen su trabajo y tienen identificados a los miembros de la banda, como a sus contactos, y sabemos cómo trasiegan la droga en Guanaja. En el momento oportuno serán capturados”, asegura el oficial naval.

La vigilancia de la Operación Pez Espada se traslada también hasta los cayos e islotes, vistos por los narcotraficantes como lugares para instalar sus bases de operaciones y reabastecer de combustible las lanchas rápidas o almacenar las drogas y hasta armas.

“Las alertas de embarcaciones sospechosas llegan a las bases navales y de inmediato enviamos a las patrulleras oceánicas e interceptoras que zarpan al mar. Todo lo que ocurre en ese perímetro del mar Caribe o Pacífico es responsabilidad de cada apostadero naval que de inmediato se moviliza para interceptar las embarcaciones sospechosas. Ellos no tienen limitantes, están empleando todos los medios, para hacerles frente a los narcos”, refiere el jefe naval.

Las claves

Las alertas marítimas son claves y son proporcionadas por los guardacostas norteamericanos. De acuerdo con fuentes de inteligencia del Comando Sur, el 80% de la droga que proviene de América del Sur con destino a EUA pasa por el mar y el 20% restante por vía aérea.

Estados Unidos apoya con dos fragatas. Estas embarcaciones ejercen tareas de vigilancia, inteligencia e interdicción en aguas internacionales, cerca de las costas
de Honduras en el Caribe y apoyan a la FNH.