15/02/2026
01:49 PM

Empresas no quieren contratar a jóvenes que tengan VIH-sida

San Pedro Sula, Honduras.

A pesar de los intentos que se han hecho en la sociedad hondureña para que se trate con igualdad a las personas con VIH-sida, la discriminación contra ellos sigue siendo una lamentable realidad en el país.

Esto provoca que la mayoría de personas con el VIH-sida enfrenten dificultades para conseguir trabajo, independizarse o desempeñar otras actividades en la sociedad, no por su falta de capacidad, sino por los prejuicios sociales contra ellos.

Por ejemplo, en el hogar Amor y Vida dan albergue, alimentación y atención a niños y jóvenes que tienen VIH-sida y aunque casi todos llegaron cuando eran recién nacidos, la mayoría de ellos aún vive en esa institución, ya que no tienen a donde ir.

Varios, incluso, ya terminaron la secundaria, pero aún así no pueden encontrar trabajo, pues a muchos se les discrimina por padecer esta enfermedad.

Aunque el centro tiene capacidad para atender a unos 20 menores más, la falta de presupuesto les dificulta que sigan cumpliendo con la labor que hacen.
“Algunos ya se han graduado del colegio con mucho esfuerzo porque no tenemos muchos recursos. El problema es que aunque ellos desean tener una vida normal, trabajar, seguir estudiando, tener una familia como cualquier persona, no pueden porque nadie les da trabajo”, lamentó María Iris Ríos, directora de la fundación.

Ríos compartió claros casos de discriminación, pues jóvenes del hogar Amor y Vida fueron separadas sin justificación alguna.

“A dos de nuestras muchachas las despidieron luego de saber que tenían VIH-sida; solo pudieron trabajar seis meses. Es triste, pero la discriminación es el enemigo más grande que tenemos. La gente cree que por abrazar y besar a estos niños se van a enfermar y no es así”.

Foto: La Prensa

Muchos jóvenes sufren por no poder encontrar trabajo, pues no los contratan por tener VIH/Sida.
Tiempo de cambiar

“Daniela”, de 19 años, fue llevada por un familiar hace 17 años al hogar Amor y Vida, adonde creció.

El nacer con VIH-sida fue uno de los motivos del abandono de sus parientes.

“La gente no entiende que nosotros no pedimos nacer con esta enfermedad. Yo he llorado mucho, pero luego pienso que Dios me ha permitido conocer la bondad de alguna gente y crecer con muchos hermanos que viven en la misma condición que yo. Dios tiene un propósito conmigo”, relató la joven.

Necesidades

A pesar de la gran labor que ha realizado por 21 años, la fundación, que atiende a 33 menores, está en crisis económica y sus gastos van en aumento porque todos los menores están en la escuela, colegio y universidad.

“Pasamos los meses en rojo. Hacemos de todo, desde rifas, bingos y recolección para poder cubrir las necesidades básicas de los niños”, reveló Ríos. Quienes deseen ayudar a la fundación pueden comunicarse al teléfono 99434003.