29/12/2025
04:30 AM

El pequeño 'sacerdote” de San José de Colinas

No dirige una iglesia ni tiene la edad para cursar los seminarios y oficiar las misas, pero este pequeño de apenas tres años se siente todo un sacerdote.

No dirige una iglesia ni tiene la edad para cursar los seminarios y oficiar las misas, pero este pequeño de apenas tres años se siente todo un sacerdote.

Franklin Daniel ha sorprendido a sus papás y a los que lo conocen por su deseo peculiar de vestirse con sotana y preparar las reuniones católicas en casa de su abuela.

Sus grandes ojos reflejan un brillo especial por el que muchas personas lo definen como un niño humilde.

Su madre Eva Mejía contó que la inquietud de Daniel surgió desde que empezó a hacer uso de razón al llevarlo a misa.

'Todos los domingos acostumbramos a ir a misa con la familia. Pero de repente un día empezó a usar los manteles de la casa como sotana y me dijo ‘mami, quiero ser sacerdote’. Por eso le hemos mandado a hacer pequeñas sotanas'. Daniel no se conformó con la vestimenta. Todo adorno que miraba en su casa y que tuviera parecido con los utensilios que usan los sacerdotes en la Eucaristía, él lo iba recolectando.

Ahora cuenta con la copa para el vino, el incensario, el depósito para el vino, la canasta para la ofrenda, la estola y casulla que usa junto a un pequeño Nuevo Testamento.

'Muchas veces al llegar a la casa me dice: ‘Abuela, vamos a misa’. Yo quizá estoy ocupada y él me trae a la sala donde arma sus cosas y me pone a orar. Y si no cierro los ojos me regaña', dijo su abuela Ana de Mejía.

Cuando llegan visitas a la casa de su abuela también los invita a misa. 'Una amiga que nos visitó le regaló una canasta pequeña para la ofrenda porque la que tenía era muy grande', agregó.

Daniel arrancó sonrisas en su casa cuando un día llegó de visita a Colinas el obispo de Santa Rosa de Copán, Luis Santos.

'De repente salió del dormitorio con una mascarilla sobre la cabeza y dijo que no era como el sacerdote local, Héctor René Mejía, sino como el obispo Santos', contó su mamá.

La gente que conoce a la familia Mejía y va a misa se sorprende por la actitud del niño.

'Hay gente que cree que nosotros es que lo vestimos y lo hemos influenciado. Pero no es así, simplemente si tiene el deseo de vestirse como sacerdote para ir los domingos a la iglesia o jugar, lo apoyamos. Lo visto normal; sólo cuando él pide se le viste como sacerdote', dijo su mamá.

La Semana Santa pasada, Franklin participó en las procesiones. Chineado por su papá recorrió hasta la medianoche las calles de Colinas portando una antorcha.

Franklin poco a poco comprende que su edad le impide hacer algunas cosas. 'Una vez en la misa quería comulgar. Se puso a llorar y le tuvimos que explicar que está muy pequeño y eso lo puede hacer hasta que haga su primera comunión. Seguramente entendió porque ahora sólo observa el acto', relató la mamá.

Preferencias

'Humilde' es la palabra con que definen la personalidad de Daniel, contrario al famoso personaje de la caricatura 'Daniel el travieso'. Mientras su mamá y abuela contaban todas las anécdotas, él se quedaba inmóvil y sólo nos miraba y sonreía tímidamente.

En vez de ver televisión o jugar fútbol, él prefiere estar en su casa con familia, tomar una siesta o hacer la misa. Aparte de ser sacerdote, dice que quiere ser policía, bombero y doctor, todas las profesiones relacionadas con el servicio.

Su hermano mayor, llamado también Franklin, acude a misa, pero siente atracción por las fiestas y la televisión. 'Son muy diferentes. Toda la gente que los conoce lo detecta', señalaron sus parientes.

En una reunión familiar, la abuela de Franklin Daniel contó que andaba una pequeña junto a él. 'Todos lo molestaban pero él se portaba serio y disimulado con la niña. Alguien le dijo que era su novia y para sorpresa de todos respondió de inmediato ‘yo no tengo novia, soy sacerdote’. Es muy raro porque nadie le ha explicado; esas cosas salen de él', dijo doña Ana.

Los expertos

Al obispo Santos le agradó conocer la preferencia de Daniel, aunque consideró que es una etapa infantil en la que juega a ser sacerdote y no se puede asegurar si al crecer vaya a mantener ese deseo. 'Esa etapa de querer ser sacerdote tiene que llegar a la adolescencia. Después viene la de la vocación. él hace lo que ve. Los niños imitan, por lo que le puede pasar al crecer'.

Santos dijo que en este caso los papás deben dejar que él se desarrolle. No forzarlo.

'Que sea natural. No deben influenciar a los niños ni a los jóvenes. Muchas veces lo que pasa es que los padres tienen vocación para el sacerdocio. Los papás facilitarán el vestuario. Para la vocación hay que considerar la herencia biológica y psicológica', aconsejó el obispo.

Santos dijo que la preparación de un sacerdote es rigurosa.

'Son ocho años de preparación, aparte de los de la educación media. Se analizan las aptitudes y el rendimiento académico. Es muy importante la superación de la parte afectiva, la sexual. No se puede condicionar a un joven porque se puede frustrar. Si llega a los 25 años y quiere seguir siendo sacerdote, pues entonces bien', explicó Santos.

Lo mismo le aconseja el sacerdote de Colinas a la familia de Daniel. 'Que lo dejen ser él y no lo presionen', expresó su mamá.

Clave para ser sacerdote

Hay una serie de requisitos indispensables para ser sacerdote. Algunos son de carácter disciplinar, otros son exigencias de este sacramento que Cristo instituyó.

Los que son de carácter disciplinar tienen que ver, por ejemplo, con los estudios, la edad, la formación intelectual y moral.

La edad mínima para ser ordenado sacerdote, según el código de derecho canónico, es de 25 años de edad.

Hace falta haber recorrido un camino formativo de filosofía y teología que establece cada diócesis o cada conferencia episcopal, según la normativa que ha dado la Santa Sede. Si el sacerdote pertenece a una congregación u orden religiosa, tiene una serie de requisitos.

También se requiere estar 'incardinado', es decir, pertenecer a una diócesis o a un instituto religioso de derecho pontificio o prelatura.

Hay otros requisitos que provienen del sacramento mismo, como Cristo lo instituyó, como ser varón y estar bautizado. Además se requiere vocación.

Como el sacerdote representa a Cristo, esposo de la Iglesia, el hombre que quiere recibir este sacramento debe procurar tener una vida acorde a su ser sacerdotal y a su misión. Requiere buena salud, psicología sana y equilibrada, integración de su personalidad e identidad masculina, hábitos y virtudes que den ciertas garantías de que será un buen ministro de Cristo. Además, debe ser capaz de vivir durante su vida el celibato por el Reino de los Cielos.