El Vía Crucis (Camino de la Cruz), también conocido como Vía Dolorosa, es un recorrido por 14 estaciones que recuerdan, tradicionalmente el Viernes Santo, pero también en otros momentos, la condena, crucifixión, muerte y sepultura de Jesucristo, y uno de los momentos centrales de la Semana Santa.
El delegado episcopal de cultura de la Diócesis de Madrid, España, José Miguel García Pérez, hace énfasis en que hay que distinguir entre Vía Crucis y las procesiones de la Semana Santa, pues estas últimas reflejan diversos momentos de la Pasión, pero no siempre coinciden con las estaciones del Vía Crucis, sino que abarcan los días anteriores y posteriores, hasta la Resurrección.
“En la Semana Santa se evoca también la Pasión de Jesús evidentemente, pero estas procesiones tienen otra dinámica, el Vía Crucis se suele hacer dentro de los templos, parroquias o conventos”.
En Honduras destacan las procesiones de Comayagua, ciudad con gran riqueza colonial y religiosa. La solemnidad se observa en las calles con el Vía Crucis o las procesiones del Domingo de Resurrección. Es una cita obligada para quienes desean vivir la tradición católica en todo su esplendor.
Un poco de historia
La tradición del Vía Crucis tiene sus raíces en el siglo XIV. Pero el de Sevilla, España, origen de las procesiones de la Semana Santa más famosa del mundo surgió en 1521, gracias al marqués de Tarifa, Fadrique Henríquez de Ribera, al regreso de un viaje por Tierra Santa.
Tras lograr de la Santa Sede la autorización, organizó un primer Vía Crucis que recorría desde el palacio de los duques de Medinaceli hasta el humilladero de Cruz del Campo.
El marqués de Tarifa no se imaginaba que 500 años después la celebración sería uno de los símbolos más universales de la fe cristiana.
“Aunque según referencias de algunos textos antiguos de historiadores y de santos padres, desde el siglo IV, en la época del emperador Constantino, había ya costumbre de venerar algunos lugares representativos de la muerte de Jesús”, explica José Miguel García Pérez.
Destacado
En Latinoamérica una de las celebraciones de Semana Santa más antiguas es la de Iztapalapa en México.
Se originó hace más de 160 años, cuando en el pueblo de Iztapalapa hubo un brote de viruela, entonces los habitantes le prometieron a Dios, que si exterminaba la enfermedad, ellos representarían la procesión de Jesucristo.
En el Vía Crucis se representan las Tres Caídas, la primera en la calle del Ayuntamiento, las otras dos en la Calle de Hidalgo y Estrella, donde se escenifican los demás pasos al Calvario.
Y en Centroamérica son famosas las celebraciones realizadas en Antigua, Guatemala.