Llegó a Chicago hace más de dos décadas como un joven idealista, que quería ayudar a los pobres y, tal vez, escribir libros.
Barack Obama no sabía nada de cómo se manejaban las cosas en la ciudad, pero sabía escuchar y aprendía rápido.
Ingresó a la política por el peldaño más bajo. Como militante de base, peleó por preservar los trabajos en la industria metalúrgica, por mejorar los servicios públicos y por todo aquello que ayudase a mejorar la vida de los pobres.
Este joven que golpeaba puertas y trataba de difundir su mensaje, está haciendo historia como el primer candidato negro a la presidencia por un partido grande.
Es un paso gigante en un recorrido que lo llevó desde exóticos rincones de Hawai e Indonesia a un mundo privilegiado en Cambridge, Massachusetts, a los barrios pobres de Chicago y, finalmente, a los corredores del poder en el Congreso.
Fue en Chicago donde aprendió a formar coaliciones, comprendió el valor de transar y la necesidad de superar diferencias, factores que, asegura, lo ayudarán en la Casa Blanca.
Su padre, llamado también Barack Obama, era un keniano de raza negra de una aldea que logró una beca para estudiar en la Universidad de Hawai. Su madre, Stanley Ann Dunham, cuyo padre siempre quiso un varón, era de raza blanca y tenía 18 años cuando se conocieron.
Barack, que quiere decir 'bendito' en árabe- nació el 4 de agosto de 1961. El matrimonio de sus padres duró poco.
Su padre fue a estudiar a Harvard cuando su hijo tenía 2 años y regresó una vez, 8 años después. Por entonces, Obama ya había vivido en Indonesia, la tierra de su padre adoptivo, Lolo Soetoro.
En Indonesia, Obama experimentó las realidades de la pobreza del tercer mundo. Regresó a Hawai cuatro años después y vivió con su madre y luego con su abuela materna.
De su madre, dice, Obama 'heredó su capacidad para construir puentes entre la gente y mantener una mente abierta; también heredó su espíritu aventurero, su curiosidad y su altruismo'.
Uno más
Estudió con becas en la Punahou School. El niñito regordete que coleccionaba historietas del Hombre Araña y de Conan el Bárbaro se transformó en un adolescente que escuchaba a Earth, Wind & Fire y al saxofonista de jazz Groover Washington Junior, se movía en un viejo Ford Granada, jugaba al golf, al poker, cantaba en un coro y colaboraba con el boletín literario de su escuela.
También tenía un lado reflexivo que trataba de conciliar sus orígenes raciales. Concluida la secundaria, cursó estudios en el Occidental College de Los Ángeles y en la Columbia University de Nueva York. Se graduó y desempeñó algunos trabajos, entre ellos uno como redactor de una publicación financiera. Luego encontró un trabajo en otra ciudad, que cambiaría su vida.
Llegó a Chicago en 1985 con un mapa de la ciudad y un empleo como organizador comunitario. Tenía un sueldo modesto de poco más de 10 mil dólares anuales y suficiente dinero para comprarse un Honda desvencijado.
En esos tres años se hizo más pragmático y pensó mucho en su padre. Se fue de Chicago tras ser aceptado en la Facultad de Leyes de Harvard. Pero prometió que volvería.
En Harvard era mayor que el grueso de sus compañeros y entró en contacto con una institución que forma a los miembros de la elite del país, futuros jueces de la Corte Suprema, magnates, senadores y presidentes.
Tras completar sus estudios, le llovieron ofrecimientos de trabajos bien remunerados, pero tomó otra dirección.
Regresó a Chicago, para trabajar con una firma especializada en derechos civiles. En 1996 fue elegido senador estatal y se hizo fama de persona pragmática, capaz de llegar a acuerdos con otros sectores.
Con tres años de experiencia, intentó arrebatarle su banca al representante nacional republicano Bobby Rush y sufrió una gran derrota.
Dos años después llegó al Senado nacional, impulsado por la popularidad que le dio un conmovedor discurso en la convención nacional demócrata del 2004.
Parecía que todo lo que tocaba se convertía en oro: publicó dos libros muy vendidos, recibió dos Grammy por las versiones grabadas de esos libros, apareció en las tapas de revistas y fue invitado a numerosos programas de televisión.
En febrero de 2007 se fijó otra meta, la candidatura demócrata a la presidencia, que resultó una batalla intensa de 16 meses, en la que movilizó a multitudes, recaudó 265 millones de dólares y venció a la ex primera dama Hillary Rodham Clinton, quien había arrancado como la favorita.