Un reo que se negó a apelar su condena en Texas y otro que en Virginia prefirió la silla eléctrica a la inyección letal fueron ejecutados ayer en Estados Unidos.
Las ejecuciones fueron la 1,034 y la 1,035 desde que el Tribunal Supremo de Estados Unidos reimplantara la pena de muerte en 1976.
En Virginia, Brandon Hedrick, de 27 años, se convirtió en el primer asesino electrocutado en más de dos años en Estados Unidos.
Fue condenado a la pena capital por el secuestro, asalto, violación y asesinato de Lisa Crider, de 23 años, en 1997.
Según informaron fuentes judiciales, aparentemente Hedrick estaba preocupado por las críticas contra la inyección que, según algunos detractores de la pena de muerte, constituye un método anticonstitucional desusadamente cruel.
Las sustancias pueden causar un dolor extremo y el mes pasado el Tribunal Supremo dictaminó que los condenados a la pena de muerte pueden cuestionar ese método de ejecución como tema de derechos civiles.
Según Robert Lee, abogado de Hedrick, su cliente dijo que estaba preocupado por los problemas planteados por la inyección en otros casos y por la idea de que aunque el reo esté bajo la anestesia todavía puede estar consciente.
Dato
Nueve de los 38 estados ofrecen a los condenados la posibilidad de optar entre la inyección letal y la silla eléctrica.