En medio de lágrimas, consternación y desconsuelo fue sepultado ayer Óscar Benjamín Anderson Mejía, 58, piloto que comandaba la aeronave accidentada el lunes.
Por la mañana, el cuerpo del malogrado capitán de vuelo fue trasladado desde la capital hasta Juticalpa, Olancho, donde radicaba.
A las 11.30 de la mañana, el féretro con el cuerpo inerte del capitán llegó al barrio La Hoya en el centro de Juticalpa y fue trasladado a la vivienda de una de las hermanas de Anderson.
En presencia de los medios de comunicación locales y capitalinos, los familiares se mostraron herméticos y pidieron que no se les diera cobertura a los actos fúnebres.
A eso de las 2.37 de la tarde, los restos del malogrado capitán fueron trasladados a la catedral de Juticalpa y amigos y familiares hicieron una caminata para llegar el templo religioso y honrar la memoria del piloto.
La misa de cuerpo presente empezó a las tres de la tarde y finalizó cerca de las 4.00 pm.
En una caravana de carros y personas, el féretro fue trasladado al cementerio general.
Se conoció la versión de que el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, llegaría a solidarizarse con la familia. En el último momento se suspendió la llegada y se dijo que en su representación llegaría su hijo Jorge Lobo, pero tampoco acudió.
Los vecinos del barrio La Hoya de Juticalpa describieron a Anderson como una persona muy servicial y amigable.
El capitán estudió educación primaria y secundaria en instituciones públicas de la localidad y lo recordaron como un jovencito aplicado que nunca dio problema a sus padres.
Afirmaron que era un gran padre de familia y magnífico esposo que en su tiempo libre gustaba compartir con su familia, especialmente sus hijos.
Anderson era padre de cuatro hijos de un primer matrimonio y procreó a William y Óscar Anderson con la ahora viuda Adela Gonzales.
Amigos de Anderson recordaron que era un piloto experimentado que había recibido varias capacitaciones en Estados Unidos y por eso se le había extendido su licencia internacional de aviación, por lo que podía sobrevolar todo el mundo.
Afirmaron que comenzó a trabajar para la aerolínea Central America Airways en octubre de 2010 y nunca había tenido percances.