La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton había preparado un discurso de unas 1.500 palabras para su primera presentación ante sus colegas cancilleres de las Américas. Se fue de San Pedro Sula sin pronunciar una sola palabra.
La causa fue la desorganización que primó en la 39na Asamblea General de cancilleres, el principal acontecimiento anual de la Organización de los Estados Americanos, OEA.
En San Pedro Sula los horarios nunca fueron respetados y la oportunidad de hablar de Clinton hubiese llegado, de seguirse algún orden, pasada la medianoche. A esa hora, ella estaba ya en ruta a El Cairo.
El poco respeto a los horarios se notó desde hace semanas. Honduras convocó la reunión para los días lunes 1 y martes 2 de junio, con la inauguración el domingo previo, 31 de mayo, en una secuencia que se ha hecho tradicional en estas asambleas.
Pero, al notar que coincidía con la ceremonia de cambio presidencial del 1 de junio en El Salvador, la inauguración, que está a cargo del gobierno anfitrión, fue corrida al lunes, y las sesiones fueron trasladadas ahora al martes y miércoles siguientes.
Surgió entonces el problema de que muchos de los que asistirían al cambio de mando en San Salvador no llegarían a tiempo a San Pedro Sula ese mismo día. Y la inauguración fue cambiada otra vez: al mismo martes en que se debería hacer la primera sesión plenaria de la OEA.
Al llegar finalmente el día, el presidente Manuel Zelaya retardó una hora la inauguración aparentemente para dar tiempo a que arribara su amigo, el presidente Daniel Ortega, de Nicaragua, desde San Salvador; habló en su discurso ante el foro de 34 ministros hasta de la producción de tilapia en el país y la canciller Patricia Rodas, quien presidía los debates, iniciaba las rondas de aplausos al gobernante.
Era en realidad un auditorio selecto como para mejores causas: Además de la secretaria Clinton, estuvieron presentes los ministros de los grandes protagonistas de la política internacional de años recientes de América Latina, como Celso Amorim, de Brasil; el argentino Jorge Taiana y la mexicana Patricia Espinosa.
Amorim y Espinosa fueron incluso otras víctimas y se marcharon sin pronunciar sus discursos. La canciller mexicana estuvo casi hasta la medianoche el martes en el Centro Arabe, pero no intervino debido a que la sesión estuvo en un receso que nunca terminó ese día.
San Pedro Sula iba a ser el escenario del debut de Clinton en este tipo de reuniones, aunque ya en abril tuvo oportunidad de conocer a muchos de sus colegas por su presencia en la Cumbre de las Américas. Pero en esa reunión en Trinidad y Tobago, el protagonista de Washington fue el presidente Barack Obama, quien como en otras regiones del mundo que ha visitado no se libró del trato de estrella de rock que le ha deparado su popularidad.