El centro de la ciudad estuvo en calma el primer día de 2010, sus calles descansaron del peso de los autos y el ajetreo cotidiano de la gente.
El comercio del centro estuvo paralizado; pero los grandes centros comerciales abrieron sus puertas, aunque no todos los establecimientos atendieron. Restaurantes y cafés decidieron abrir temprano para atender a los clientes.
Pocas unidades del transporte circularon y la Gran Central Metropolitana que experimentó el mayor movimiento de fin de año ayer estuvo desolada. Durante la mañana no había tránsito de vehículos; hasta por la tarde ya hubo fluidez en las diferentes calles.