El vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, emprende el domingo un viaje por México y Honduras para garantizar a los líderes de la región que su país está dispuesto a hacer más contra el crimen organizado y el narcotráfico, que se han ensañado contra la región.
Pero el viaje se produce en momentos de restricciones fiscales en Estados Unidos y una creciente frustración entre los líderes centroamericanos por la violencia.
Biden, que el martes en Honduras tendrá un encuentro con los Presidentes centroamericanos, buscará también preparar la Cumbre de las Américas de mediados de abril en el balneario colombiano de Cartagena, a la cual asistirá el presidente Barack Obama, según adelantaron fuentes del Gobierno.
El Vicepresidente llegará la noche del domingo a México, a menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales del 1 de julio que definirán el futuro de la cooperación antidrogas entre ambos países, que ha llegado a niveles inéditos bajo los gobiernos de Obama y Felipe Calderón.
El lunes Biden se reunirá con cada uno de los tres principales candidatos presidenciales, en orden alfabético: Manuel López Obrador, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional, y Josefina Vázquez, del oficial Partido Acción Nacional.
El funcionario mandará “un mensaje muy claro” de que Estados Unidos quiere “trabajar como socio con el próximo presidente de México”, dijo el asesor para América Latina de Obama, Dan Restrepo, en teleconferencia el jueves.
Washington quiere asegurarse de que el futuro Gobierno mexicano mantenga la estrategia de combate frontal a los carteles de la droga, cuya violencia han dejado en México más de 50,000 muertos en los últimos cinco años.
Biden comenzará su jornada el lunes con una reunión con Calderón para “repasar todos los esfuerzos y logros de los últimos tres años”, dijo Restrepo.
Viaje a Honduras
El martes, el Vicepresidente se trasladará a Honduras para reunirse primero con el presidente Porfirio Lobo y luego con los Presidentes centroamericanos en un almuerzo de trabajo.
Uno de los temas que seguro estará sobre la mesa será la propuesta del presidente guatemalteco, Otto Pérez, de despenalizar las drogas, ante lo que considera la falta de éxito de la estrategia contra el crimen organizado, que ha convertido a América Central en la región más violenta del mundo.
Washington rechaza de plano la posibilidad de una despenalización, pero el gobierno de Obama siempre está abierto a escuchar propuestas para ser “más efectivos” contra el crimen organizado, dijo Restrepo.
La secretaria de Seguridad Interna estadounidense, Janet Napolitano, visitó esta semana México y Centroamérica con un mensaje de más presión contra el narcotráfico y de rechazo a una despenalización.
“Hay una frustración creciente en Centroamérica con una política que no está funcionando, con un apoyo que no es suficiente para la magnitud del problema”, estimó el presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano, Michael Shifter.
En su presupuesto para 2013 presentado hace dos semanas, el Departamento de Estado propone una reducción en 92 millones de dólares de la ayuda antidrogas a América Latina, que incluye recortes para México y la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central.