El cabo del Ejército colombiano William Pérez, un soldado profesional con conocimientos básicos de enfermería que trabajó en un hospital militar de Bogotá, se convirtió en el ángel de la guarda de sus compañeros de cautiverio y según admitió Ingrid Betancourt, le salvó la vida.
Pérez, de 36 años, nació en el departamento de La Guajira, extremo norte de Colombia. Luego de ingresar a las filas oficiales fue trasladado al sur del país en el caserío de El Billar, en el selvático departamento de Caquetá, donde fue secuestrado el 2 de marzo de 1998, durante una toma rebelde.
'Él fue mi enfermero cuando estuve muy mal de salud. A él le quiero hacer un reconocimiento especial porque si no fuera por William, hoy no estaría aquí; fue esencial para mí', admitió Betancourt, aferrada a la mano del militar, rescatados ambos junto a otros 13 rehenes de la guerrilla de las Farc.
Salvador
Pérez, visiblemente enfermo, narró cómo la política se sumió en tal estado de depresión, que sus brazos se inmovilizaron y por momentos perdió el conocimiento. 'Ella estaba muy debilitada y tocó colocarle mucho suero, alimentarla con cuidado porque no podía comer nada. Todo lo que comía lo vomitaba', señaló. 'Le ayudaba a subir y a bajar porque no tenía ánimo ni para caminar. No podía caminar', enfatizó el joven, que reveló que aunque los rebeldes tenían en ocasiones medicamentos, no sabían usarlos. 'La guerrilla tenía cosas ahí, pero no sabía para qué era; entonces le pedía una cosa y otra para ir colocándole los medicamentos a Ingrid'. 'Algunas veces Ingrid me decía que se quería morir porque no veía solución. Estuvo muy enferma. Las pruebas de supervivencia que ustedes vieron y que escandalizaron al mundo, ahí ya ella estaba mejorando, imagínense cómo llegó a estar', concluyó el militar.
Alegría
Ayer, hasta la humilde casa de Carmen Medina, madre del militar, en la ciudad de Riohacha, llegaron decenas de vecinos a felicitar a la señora. 'Siento mucha alegría. No sé cómo decirlo. La satisfacción es grande y ustedes se pueden imaginar', dijo la mujer a medios locales.
'Mami, donde yo esté, siempre seguiré siendo un militar', escribió Pérez en una carta que le envió a su madre, como una prueba de fe de vida. Ayer, William Pérez añadió que quiere volver a su Ejército, pero como militar, nunca más como enfermero, que se vio forzado a ejercer durante el cautiverio.
Los liberados en su mayoría tienen más de diez años de cautiverio. Traían consigo las secuelas de una vida azarosa en la selva y las huellas de enfermedades como paludismo, leishmaniasis y desórdenes digestivos.
'Estamos muy enfermos, pero de pie porque volvimos a nacer. Quiero que nuestros compañeros que quedaron en la selva sepan que el momento de ellos está por venir', dijo el subteniente Raimundo Malagón.
Además
- Antojo William Pérez dice que de vez en cuando extraña comer papaya.
- Pasatiempo Los rehenes normalmente pasaban el día oyendo la radio.
- Descanso Los militares descansarán para luego retornar sus vidas.
- Medida Cuando los castigaban les quitaba las botas.
Detalles
Rescatados
Ayer los liberados se sometieron a un examen médico, luego recibieron un reconocimiento y fueron ovacionados por sus compañeros.
Celebración
Calles engalanadas, mariachis, cantos y calurosos aplausos dieron la bienvenida ayer a los 11 militares y policías rescatados por el Ejército.
Rehenes comían arroz y frijoles
Bogotá. La comida consistía en arroz y frijoles. La cama era el suelo en sus improvisadas tiendas de campaña. Se bañaban en ríos, y cuando no estaban encadenados a árboles desde el cuello, se veían obligados a caminar largo tiempo en busca de nuevos escondites.
Los rehenes liberados por el ejército el miércoles de manos de los rebeldes colombianos en un arrojado rescate en helicóptero dijeron que su existencia había empeorado en meses recientes, a medida que las tropas gubernamentales se acercaban y los suministros en la selva se hacían más escasos.
'Desde hace un año los víveres llegan de manera muy difícil, hay muy escasa variación en la comida, cero frutas, cero verduras', dijo Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial que se pasó seis años en cautiverio.
Betancourt, tres contratistas militares estadounidenses y 11 soldados y policías colombianos fueron rescatados de manos de las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. En sus primeras horas de libertad, ofrecieron detalles sobre las penurias de su vida en cautiverio.
Itinerario
Los ex rehenes se levantaban a las 5:30 de la mañana, por instrucciones de los jefes de la guerilla de las Farc.
Betancourt pensó en el suicidio
Bogotá. La franco-colombiana Ingrid Betancourt rescatada junto con otros 14 rehenes, confesó ayer que durante su cautiverio de más de seis años consideró a diario la posibilidad de suicidarse, pero que los mensajes de su madre la hicieron desistir.
En una rueda de prensa en la embajada francesa en Bogotá, Betancourt señaló que 'la tentación del suicidio es permanente en todos' los secuestrados y que algunos van de ese estado 'al ensayo de suicidarse y de tratar de hacer algo para acelerar el suicidio'.
'En mi caso la tentación era diaria, es decir en el sentido de pensar en el suicidio y decir: ¿es una opción, seré capaz, será que es peor, qué pensarán mis hijos? Y siempre terminaba por descartarlo porque tenía un polo a tierra muy fuerte que era la llamada radial diaria de mi mamá en que me ponía al tanto de lo que estaba sucediendo con mi familia, con mis niños', contó la dirigente.
Betancourt se reencontró ayer en Bogotá con Emmanuel, el hijo nacido en cautiverio de Clara Rojas, su compañera de fórmula a la vicepresidencia, con quien compartió secuestro.
Desbordante
Ingrid no dejó de sonreír y agradecer todas las muestras de cariño que recibió ayer de las personas que se le acercaban.
Estadounidenses ya están en casa
Texas. Tres estadounidenses mantenidos como rehenes por la guerrilla colombiana durante cinco años llegaron la noche del miércoles a esta base de la fuerza aérea en Texas, apenas unas horas después de haber sido rescatados por soldados colombianos.
Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell realizaban una investigación sobre narcóticos para el Pentágono cuando su avión cayó en la selva colombiana controlada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en el 2003.
Los tres no hablaron con la prensa y ascendieron a helicópteros que los llevó a un hospital donde esperaban reunirse con sus familias.
Malestar
Sus familiares se han quejado públicamente por lo que parecía la falta de acción del gobierno estadounidense para tratar de lograr la liberación de los rehenes. 'No sabíamos qué demonios pasaba', dijo a los reporteros el padre de Gonsalves, George. 'Yo estoy recibiendo mi información de ustedes, muchachos'.
Cuando los tres desaparecieron, aparentemente también se esfumaron los esfuerzos para rescatarlos.
Reclamo
Los familiares de los tres hombres presentaron quejas públicas por la falta de interés de las autoridades en rescatar a los contratistas.