La Unión Europea abrió ayer en Lisboa una cumbre destinada a adoptar el nuevo tratado que enterrará la Constitución europea y permitirá al bloque poner fin a dos años de crisis, siempre y cuando se salven las últimas objeciones al texto, procedentes de Italia y Polonia.
La cumbre, que acabará hoy, está marcada, además, por el debut del primer ministro británico Gordon Brown en el escenario europeo y la primera aparición pública del presidente francés Nicolas Sarkozy tras el anuncio del divorcio de su esposa Cecilia.
Vestido con traje azul y corbata oscura, portando aún la alianza matrionial, Sarkozy sonrió a la nube de fotógrafos y camarógrafos al ser recibido por el primer ministro portugués José Socrates en el pabellón del Parque de Naciones de Lisboa antes de la inauguración de la cumbre.
Socrates, cuyo país ejerce la presidencia de la UE, expresó su convicción de que la cumbre será un éxito y culminará con la adopción del tratado.