Son figuras caprichosas que lucen impresionantes y guardan los misterios de la belleza natural que las ha formado durante miles de años.

Taulabé se enorgullece de sus Cuevas que han hecho famoso a este punto ubicado en el departamento de Comayagua en el kilómetro 140.

La caverna cuenta con 300 metros de vereda, donde el visitante puede admirar el moderno sistema de iluminación profesional, que da vida a cada estructura como las estalactitas y estalagmitas, que son depósitos de minerales que el agua subterránea disuelve y va formando cuando el agua gotea desde el techo de una cueva al suelo.

Esta caverna es de origen natural, los estudios científicos han revelado que se trataba de un río subterráneo que existió en la zona.

La bóveda más alta es de 20 metros, la que impresiona a cada turista que recorre el lugar y admira cada rincón de la cueva, donde se viven temperaturas que rondan de los 28 a 30 grados, y que está situada a unos 620 metros sobre el nivel del mar. De todas esas formaciones naturales de estalactitas y estalagmitas las más famosas son: La ala del ángel figura que pesa alrededor de cuatro toneladas y está colocada cerca del techo de la cueva, la Sotana del padre representada en piedra, El Buda, La Fuente, La Cascada, El Sombrero, El Sapo, el perfil de un indio, El Tiburón, la serpiente, las cuevas son un lugar donde puede dar rienda suelta a la imaginación.

Al caminar por la vereda se pueden observar los animales que habitan en la cueva: murciélagos, cucarachas, grillos, arañas, lombriz de tierra, son las especies que habitan el lugar ante la falta de suficiente oxígeno y vegetación, no hay otras especies que puedan sobrevivir en el interior de la caverna.

Nadie ha podido encontrar el final de la cueva, en 1979 la visitaron tres espeleólogos norteamericanos que entraron con el propósito de encontrarle un final, pero solo pudieron recorrer 921 metros de profundidad, su fin ha resultado un verdadero misterio.