Entre cinco y diez casos de personas con problemas auditivos son atendidos a diario en los centros asistenciales de El Progreso por los altos niveles de contaminación que genera el volumen de parlantes y bocinas de automóviles.
En la Perla del Ulúa circula un promedio de quince carros con parlantes; una cantidad similar de equipos de sonido opera en las aceras anunciando el producto de las diferentes tiendas de la ciudad.
óscar Valladares, médico del hospital público de El Progreso, calificó de grave la contaminación que sufren los habitantes por los altos decibeles que sobrepasan los permitidos por las autoridades municipales y ambientales.
La intensidad del sonido se mide con un aparato llamado decibelímetro y a través de una unidad de medida llamada decibel y se considera que el nivel óptimo para el oído humano oscila entre 15 y 30 decibeles y cuando éstos rebasan los 60 se inician los daños en la salud.
El problema no sólo se da en El Progreso, pues la falta de conciencia de las autoridades municipales de la mayoría de los municipios del Valle de Sula han permitido por años esta actividad sin medir las consecuencias que provoca a las personas en sus órganos de audición.
Contaminación
Valladares agregó que el uso de esos aparatos convierten el centro de esta ciudad en una zona de locura: 'Creemos que las autoridades deben poner manos en el asunto y tomar acciones contra los que cometen este delito contra la salud de la población'.
Juan Carlos Carballo, fiscal del Ambiente, dijo que esta entidad no puede hacer nada al respecto, pues la regulación de actividad le corresponde a la Unidad Municipal Ambiental de cada municipio.
'Nosotros podemos orientar a esas autoridades los pasos a seguir para controlar el problema; pero hasta el momento no hemos recibido ninguna solicitud de apoyo', apuntó.
Carballo explicó que éste ha sido un problema de años en diferentes lugares, lamentablemente las mismas alcaldías otorgan permisos de operación y se olvidan de vigilar que cumplan las regulaciones establecidas en la Ley del Ambiente.
Juan López, titular de la UMA de El Progreso, dijo que en reiteradas ocasiones se ha reunido con las personas que realizan este trabajo de publicidad: 'Les hemos dado las pautas de cómo deben manejar sus equipos.
Algunos de éstos han cumplido, otros ya fueron sancionados con multas por violar la ley'.
El funcionario explicó que se les ha indicado que no pueden pasarse de los sesenta decibeles.
Armando Guerrero, jefe del Departamento Municipal de Justicia, dijo que para los próximos días tienen previsto ejecutar inspecciones para obligar a los propietarios de autoparlantes y discomóviles a operar con sonido bajo.
'Nosotros les damos la oportunidad de que trabajen, pero apegados a la ley, si no la cumplen, sencillamente se les decomisaran los aparatos', advirtió Guerrero.
Si las autoridades no toman acciones antes de que llegue la epoca navideña la situación será incontrolable, por lo que los progreseños esperan que eso se regule para evitar que se sigan sumando más afectados de los oídos y posibles sordos en un corto tiempo.
El habitante Luis Carranza afirmó que caminar por el centro de esta ciudad es un atentado. 'A pocos metros hay columnas de los equipos de sonido a todo volumen, nadie hace nada. Ya es hora de que los encargados de aplicar la Ley del Ambiente lo hagan para bien de la población que soporta en silencio', dijo.
- La poca regulación de los permisos para el funcionamiento es lo que han generado el desorden en el centro de esta ciudad.
- La situación económica de los afectados por el ruido no les permite un verdadero tratamiento para curarse del daño.
- Es necesario que los propietarios de esos aparatos los manejen responsablemente para no afectar a la población.
- La población espera que la Municipalidad actué para controlar el problema que atenta contra los progreseños.