Las autoridades belgas hallaron hoy miércoles los cadáveres de Stacy y Nathalie, las dos niñas desaparecidas en Lieja, este, 18 días atrás, en un descubrimiento que dejó en estado de conmoción a Bélgica, diez años después del 'caso Dutroux' de pedofilia.
Stacy de siete años y Nathalie, 10, que habían desaparecido en la noche del 9 al 10 de junio en Lieja, fueron halladas 'asesinadas', declaró el procurador general de la ciudad, Cédric Visart de Bocarmé, en una conferencia de prensa.
'En ningún momento se abandonó la esperanza de un desenlace feliz. Desgraciadamente, esas esperanzas se acabaron hoy con el descubrimiento de las niñas muertas, debo decir asesinadas', afirmó el procurador, agregando que se hará todo para 'buscar al o los autores' del crimen.
'No se puede pensar que haya sido un accidente', señaló de su lado la procuradora del rey, Anne Bourguignont, incluso si la justicia deberá esperar los resultados de las autopsias para tener la confirmación de que las niñas efectivamente fueron asesinadas.
Los resultados de esas autopsias, que comenzaron a llevarse a cabo hoy por la tarde, no estarán disponibles hasta mañana.
Un primer cadáver, el de Stacy Lemmens, fue hallado por los investigadores debajo de una tapa de desagüe junto a las vías del ferrocarril cerca del barrio popular de Saint Leonard, según un comunicado de la fiscalía de Lieja.
Menos de cinco horas más tarde, un segundo cuerpo, el de Nathalie Mahy, fue descubierto a unos metros, en el interior de una gran cañería de desagüe pluvial.
El estado de descomposición de los cadáveres indica que la muerte de las niñas no es reciente, agregó Anne Bourguignont.
Stacy y Nathalie habían desaparecido en la noche del 9 al 10 de junio cuando jugaban en la calle al final de una feria organizada en Saint Leonard mientras sus padres bebían una copa con amigos en un bar cercano.
Las dos niñas eran hermanastras, ya que la madre de Stacy está unida actualmente con el padre de Nathalie.
La zona cerca del ferrocarril en la que fueron hallados los cadáveres ya había sido registrada sin resultados al inicio de la investigación.
'Es un matorral. Lo registramos con los medios que teníamos, incluyendo perros adiestrados', subrayó el comisario a cargo de las tareas de búsqueda, Alain Remue, precisando que los investigadores ya habían previsto desde el inicio volver a ese lugar más tarde.
Tras la desaparición de las niñas la policía belga había registrado de pies a cabeza el barrio Saint Leonard y verificó las actividades de varios pedófilos que viven en los alrededores.
La justicia había procedido a una sola detención, la de Abdelá Ait Ud, un hombre condenado anteriormente por violación de menores y que se encontraba en el bar cerca del cual desaparecieron las niñas en la noche del 9 de junio.
Este marroquí de 38 años se había presentado ante la policía tres días después de los hechos, y había sido inculpado de 'secuestro' y 'retención ilegal de personas' pese a haber negado cualquier implicación en varios interrogatorios.
'Tiene la presunción de inocencia, pero sigue detenido', declaró Bourguingnont, indicando que la justicia volvería a interrogarlo.
Su apartamento fue registrado y se tomaron muestras de sangre y esperma, cuyos resultados definitivos aún no estaban disponibles el miércoles.
El descubrimiento de los cuerpos dejó a Bélgica en estado de conmoción, diez años después de los horrores del caso Dutroux, el más siniestro de la historia del país.
Marc Dutroux, el 'Monstruo de Charleroi', fue detenido en 1996 y condenado a cadena perpetua por el secuestro, violación y asesinato de cuatro chicas de entre 8 y 17 años.
El 'Caso Dutroux' había comenzado precisamente en Lieja, a fines de junio de 1995, con la desaparición de dos niñas de ocho años, Julie Lejeune y Melissa Russo, que jugaban cerca de sus casas en un barrio residencial de esta ciudad.
En aquel entonces, las autoridades belgas multiplicaron los errores durante la investigación y por ello los cuerpos de Julie y Melissa recién fueron hallados un año más tarde, en 1996, enterrados en una de las propiedades de Dutroux.
Esta vez el primer ministro belga, Guy Verhofstadt, saludó la 'tenacidad' de los investigadores.
Pero también demostró la conmoción que vive Bélgica, al evocar el 'sentimiento de aversión, tristeza e impotencia' provocado por el descubrimiento de los cadáveres.
'Es un horror. Hoy es un día de tristeza porque teníamos esperanzas hasta el último minuto', confió de su lado a la AFP el jefe de la investigación, el comisario Remue.