07/01/2026
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Confesiones de una ex espÍa

Valerie Plame, la ex espía de la CIA de 43 años, -sonrisa perfecta, melena rubia y cierto aire artificial-, que ha demandado a la Casa Blanca, es una mujer con fama de lista a la que, según su vecina, le obsesiona la limpieza.

Valerie Plame, la ex espía de la CIA de 43 años, -sonrisa perfecta, melena rubia y cierto aire artificial-, que ha demandado a la Casa Blanca, es una mujer con fama de lista a la que, según su vecina, le obsesiona la limpieza.

Desde que se reveló su identidad en una columna del periodista Robert Novak el 14 de julio de 2003, su nombre se ha repetido hasta la saciedad, y ha servido para bautizar una intrincada saga que ha costado la cabeza a un alto funcionario de la Casa Blanca.

Pero hasta hace poco, Plame había evitado comparecer en público y huía de los fotógrafos como de la peste.

Bueno, de los fotógrafos que la pueden sacar “fea”, porque en EUA son muy recordadas las fotografías de “amor y lujo” del matrimonio -mansiones, descapotables, pañuelos al viento y gafas de sol años 60- que publicó “Vanity Fair” al principio de esta historia.

Sea como sea, la reticencia a las apariciones en público es cosa del pasado.

Fin de su carrera

Su presencia en la cena de los corresponsales ante la Casa Blanca el mes de abril, enfundada en un vestido blanco de Giorgio Armani que causó sensación, fue el principio de una nueva -más pública- etapa en la vida de la espía, que culminó en una rueda de prensa en la que explicó los pormenores de una demanda contra el vicepresidente de EUA, Dick Cheney, y otros altos funcionarios.

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Plame cree que le han arruinado su carrera al filtrar su nombre en la prensa. Hasta ahora, Plame había guardado celosamente su imagen.

Durante los momentos más calientes del “caso Plame”, los medios estadounidenses recurrieron una y otra vez a dos de las escasas fotos de la ex agente secreta.

En ambas aparece acompañada de su marido, quien alega que la filtración del nombre de Plame fue una “vendetta” de la Casa Blanca.

Wilson culpó al Gobierno estadounidense de manipular la información para justificar la invasión de Irak en marzo del 2003.

En medio de esas acusaciones, Plame mantuvo un silencio sepulcral, pero la ex espía ha decidido hablar y no sólo en ruedas de prensa, sino también en sus proyectadas memorias.

La políglota ex espía -habla griego, francés, alemán e inglés- firmó en mayo pasado un acuerdo millonario con Crown Publishing Group para la publicación del libro, que tiene el título provisional de “Juego limpio” y saldrá a la venta a finales del 2007.

Los responsables de la editorial aseguran que la obra relatará por primera vez el papel que desempeñó en los servicios secretos y su protagonismo en la antesala de la guerra de Irak.

Una experta

La mujer a la que su marido se refiere como “Jane Bond” nació un 19 de abril de 1963 en Anchorage, Alaska, donde su padre, un coronel de las Fuerzas Aéreas, estaba destinado.

Además de una licenciatura en publicidad por la Universidad de Pensilvania, Plame cursó un máster en la London School of Economics, Londres y otro en el College of Europe, en Brujas, Bélgica.

Ingresó en la CIA, según dijo a la revista “Vanity Fair”, por su curiosidad intelectual y su deseo de vivir en el extranjero.

Durante sus años en la agencia de espionaje se especializó en armas no convencionales y nucleares y se hizo pasar por experta en el sector energético, empleada de una consultora de paja -Brewster Jennings- creada por la CIA para encubrir a sus agentes.

Conoció a su actual esposo en una recepción en la residencia del embajador turco en Washington en 1997 y le reveló su ocupación durante el noviazgo.

Los Wilson se casaron en 1998, tienen dos niños gemelos de 6 años, Joe y Sabrina, y viven en una zona residencial de Washington, Los Palisades.

Infancia

Plame creció rodeada de muñecas y rompecabezas, y mostró desde pequeña talento para los estudios.

Boda

Contrajo primeras nupcias con su compañero de universidad, Todd Sesler, del que se divorció.

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Secreto

La identidad de Valerie Plame se filtró a los medios de prensa después de que su marido, el diplomático Joseph Wilson, acusara a la administración de Groege Bush de tergiversar la información de los servicios de inteligencia, antes de la guerra de Irak para justificar sus acciones militares.

Carrera

Madre de dos hijos gemelos, relegada desde el escándalo a un puesto “burocrático”, la rubia agente optó por acogerse a la jubilación tras una carrera de 20 años en los servicios de Inteligencia de EUA.