La ciudad de San Francisco de Campeche del estado mexicano que lleva ese mismo nombre es famosa por la fiesta dedicada al Cristo Negro de San Román, la cual se llevó a cabo en la segunda quincena de septiembre.
Después de haber sido fundada en 1540, la ciudad fue devastada por una plaga de langosta, lo que hizo que se construyera un templo religioso, cuyo patrón fue San Román. Tiempo después, surgió la necesidad de colocar ahí una imagen que le diera mayor fortaleza, por lo que le fue encomendada al comerciante Juan Cano de Coca y Gaytán, la misión de conseguir un Cristo que hiciera resaltar el lugar.
En el puerto de Veracruz, Coca y Gaytán compró esta imagen hecha de madera oscura, que según sus vendedores provenía de Civitavecchia, Italia. Se dio entonces a la tarea de encontrar un navío que quisiera transportarla a Campeche. Coca habló primero con un capitán inglés, al parecer protestante, que al saber que llevaría, se negó rotundamente a hacer el encargo. Al lado de dicho barco, estaba otro, el de un catalán que a pesar de ir muy cargado, accedió a la petición de llevar el Cristo.
A las pocas horas de haber zarpado de Veracruz, ambas embarcaciones, se desató una tormenta. La embarcación inglesa se hundió y la catalana se salvó. La leyenda cuenta que fue gracias a una mano milagrosa que tomó el control del timón del barco español, que pudieron llegar al puerto de Campeche. A pesar del tortuoso viaje, la tripulación sobrevivió y fue recibida con algarabía por parte de los lugareños.