08/04/2026
03:01 PM

'Chiquita ahora corre y salta en su silla de ruedas”

Guillermo Van Tuyl había sido veterinario de animales de granja, pero de repente dejó sus botas enlodadas y se trasladó al centro de la ciudad.

Después de haber convivido con los niños de la calle compartiendo su comida y hasta las emanaciones del resistol, Cuco llegó a formar parte de una familia rica que lo trataba como un rey, gracias a los esfuerzos de la Fundación Nacional Protectora de los Animales, Funapa, que trabaja rescatando animales maltratados en las calles para darlos en adopción.

Los chicos desamparados que han convertido las aceras aledañas a la catedral en su casa tenían a Cuco como su mascota, pero viendo que no lo podían mantener decidieron un día entregarlo a la fundación sin fines de lucro que preside el veterinario Guillermo Van Tuyl.

A Van Tuyl se le humedecen los ojos al recordar la escena que vio cuando fue por el animalito. “Estaba el padre Saturnino Senis muy de mañana, rezando por un grupo de niños de la calle y junto a éstos estaba el perrito blanco, sucio y desnutrido como ellos”.

Después de que Cuco se recuperó en una especie de hospital que tiene Funapa en el barrio Guamilito, fue dado en adopción a una familia honorable que lo paseaba en el asiento trasero de su carro y hasta lo llevaba de compras al supermercado.

“De perro de la calle pasó a ser una mascota de lujo, pero desafortunadamente, debido a su avanzada edad, murió mientras dormía, al parecer de un infarto”.

Van Tuyl había sido veterinario de animales de granja cuando tenía su consultorio en el sector de Calpules, pero de repente dejó sus botas enlodadas y se trasladó al centro de la ciudad. Ahora tiene una doble función: “Atiendo perros y gatos perfumados de dientes lavados y alimentos calentados en microondas, pero como presidente de Funapa me toca ver a perros y gatos que vagan por las calles y comen en los basureros para recuperarlos y darlos en adopción”.

Recordó que cuando estaba en Calpules curaba caballos, cerdos, vacas y borregos, pero como los dueños de estos animales eran por lo general pobres, algunas veces le pagaban con una gallina.

Su sentimiento por los animales maltratados lo condujo a fundar Funapa que, por no contar todavía con su propio local, funciona en su veterinaria particular del barrio Guamilito.

Explicó que la fundación protege y da asistencia únicamente a los animales que no tienen dueño. En forma conjunta con la Fiscalía del Ambiente también se dedica a rescatar especies exóticas como reptiles y aves canoras y de plumaje para devolverlas a su hábitat.

Un mono alcohólico

Entre los muchos animales que Van Tuyl ha entregado a Medio Ambiente está Chele, un mono cara blanca al cual su propietario mantenía amarrado y había hecho alcohólico porque, como era dueño de un billar, le daba a tomar las sobras de las cervezas.

“Tuvimos que desintoxicarlo y luego enseñarle a alimentarse. Ahora es un mono sobrio y feliz que come toda clase de frutas”.

Con el apoyo económico que le brindan algunas empresas y los fondos de sus actividades, la fundación sufraga las curaciones y las operaciones de los animales antes de darlos en adopción.

Algunos de los animales rescatados permanecen todavía en la veterinaria de Van Tuyl, como Maclovio, un pitbull al que fue necesario amputarle una de las patas delanteras luego que un ciudadano lo encontrara herido de machete en el segundo anillo de Circunvalación.

Como los bomberos no quisieron recogerlo, el buen hombre lo subió en su carro y lo llevó a Funapa con su pata gangrenada a causa de las heridas que le ocasionó un desconocido. Supuestamente, el perro había salido del control de sus amos y, al verlo, el desconocido lo atacó por miedo. Sin embargo, Maclovio no es lo que aparenta, es más bien un animal noble y tranquilo, dijo el veterinario.

Pánico en la autopista

El veterinario relató además la historia de un can que fue rescatado de entre el tráfico vehicular de la autopista hacia La Lima, frente a Zizima, por una valiente dama que atravesó su carro en plena vía para protegerlo.

El perro estaba con pánico, inmóvil en medio de los carros que pasaban velozmente a su lado, cuando llegó la mujer y lo salvó de ser atropellado.

“¡Vieja loca!”, le gritaban los conductores a la dama, que con dificultad trataba de meter el perro en el carro que había estacionado en forma transversal en la autopista para detener el tráfico.

Era un hermoso perro de la raza alemana weimaraner, que a lo mejor había escapado de casa o se había lanzado del carro en que lo conducían sus amos.

Después fue la dama quien estaba con pánico porque no sabía cómo iba a reaccionar aquel enorme can dentro de su auto, pero afortunadamente no pasó nada, según le comentó el veterinario.

¡Corre, Chiquita, corre!

Uno de los casos más patéticos es el de Chiquita, una perrita que ahora corre alegremente en su silla de ruedas luego de haber sido operada de su columna vertebral por el doctor Van Tuyl.

“Ella juega y salta en la casa de su protectora, la pintora Sandra Carranza, quien la quiere como si fuera su hija. Fue un amor a primera vista, desde que la pintora la miró lesionada, le dio cariño a tal grado que hasta los pañales le cambiaba.

A la perrita le pasó una motocicleta sobre su cuerpo cuando cruzaba la calle, partiéndole literalmente la espalda, pero le adaptamos un andador en sus extremidades traseras y ahora nadie la detiene mientras se impulsa con sus patas delanteras”.

El relato es interrumpido por el grito de Tarzán que sale del celular del veterinario, quien además ha adornado el consultorio con motivos selváticos.