La lluvia de cenizas por la erupción del volcán Chaitén en Chile se expandió ayer por ciudades del sur y sudoeste de Argentina, hasta alcanzar a la ciudad balnearia atlántica de Mar del Plata, cerca de Buenos Aires, dijo una fuente oficial.
'Las estaciones meteorológicas detectaron la presencia de cenizas en zonas del sur de la provincia de Buenos Aires', dijo una vocera del Servicio Meteorológico Nacional, SMN.
El fenómeno, que podía confundirse con niebla, se observó de manera marcada en pueblos de las provincias sureñas de Chubut, Río Negro y Neuquén, donde regía un alerta, pero sin dañar aún a la ciudad turística de Bariloche, a 1.600 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, dijo una fuente comunal.
Dificultades
Las compañías aéreas cancelaron ayer vuelos desde la Capital Federal a la Patagonia, la más afectada, mientras las cenizas eran arrastradas por los vientos desde el sur hacia el norte.
El SMN estima que 'todo dependerá de los vientos que soplen en las próximas horas para saber si las cenizas llegarán hasta la Capital Federal', dijo la portavoz.
Vecinos dijeron haber visto cenizas sobre la costa Atlántica, en la ciudad comercial y turística de Mar del Plata, donde habitan en forma estable unas 600 mil personas.
'Los aeropuertos permanecen abiertos, pero las empresas cancelaron vuelos porque las cenizas volcánicas se meten en las turbinas de los aviones y pueden causar daños materiales', afirmó una fuente de la jefatura del Aeroparque Jorge Newbery, en la zona norte de la capital argentina.
'No tenemos perspectivas de cambios meteorológicos. Los vientos seguirán soplando en la misma dirección', dijo la fuente, aunque aclaró que la decisión es exclusiva de las empresas.
Unas 106 escuelas de la provincia de Chubut, la que más sufrió por la nube de ceniza volcánica, reanudaron ayer sus clases.
PANORAMA
Medida
En algunos poblados de Chubut, el gobierno provincial tuvo que distribuir agua potable y se entregaron mascarillas a la población.
Desolado
En Chaitén, la totalidad de sus más de 4 mil habitantes dejó la localidad y ayer sólo quedaban efectivos de la policía y marinos, junto a cientos de periodistas.