Una cajera de boletos de lotería se vio forzada a adquirir una boleta que había impreso por error y la equivocación le permitió ganar 200 mil dólares.
Wadburn Allen imprimió por error un duplicado de una boleta de Powerball que había comprado un cliente.
Intentó vender la papeleta sin éxito durante la jornada y al final del día no tuvo más remedio que comprarla ella misma.
Se encontró con que los cinco números sorteados coincidían con los de su boleta.
Allen fue a cobrar el premio y se tropezó con el cliente que había adquirido la boleta original.