Para reducir pérdidas por conexiones clandestinas y a la vez recuperar una mora de 1.8 millones de lempiras por agua, el Sanaa (Servicio de Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado) ejecuta un operativo de corte en El Progreso.
Según datos que maneja el personal técnico de esa empresa, al mes tratan un promedio de 1.5 millones de metros cubicos del líquido, pero solo facturan un millón, el resto lo pierden en pegues ilegales.
Óscar Paguada, gerente noroccidental del Sanaa con oficinas en la Perla del Ulúa, explicó que para frenar el saqueo y a la vez recuperar la deuda de los abonados por ese servicio, ejecutan un operativo de corte en todo el municipio.
La estatal tiene un total de 12,500 clientes en el casco urbano de la ciudad, estos son abastecidos con agua por medio de una planta de tratamiento ubicada en la represa El Salto y con más de 20 bombas que funcionan a base de energía eléctrica.
El funcionario aseguró que se han visto obligados a tomar esas acciones por las enormes pérdidas que registran y lo que en muchas ocasiones desestabiliza el presupuesto para la compra de químicos y pago de personal.
“La acción que está dejando a cerca de 60 abonados, entre viviendas y establecimientos comerciales, sin ese recurso continúa hasta segunda orden, la meta es dejar la deuda en cero. No se puede continuar operando de esa manera, hemos encontrado a personas que se les ha suspendido el servicio en varias ocasiones y realizan conexiones clandestinas, contra estos vamos aplicar todo el peso de la ley”, apuntó Paguada.
Otro problema que enfrenta esa dependencia del Gobierno es la deforestación en la montaña Mico Quemado, cuando llueve las corrientes de agua arrastran sedimento que obstruye la represa El Salto y genera escasez.