La Ceiba, Honduras.
Unos cien millones de lempiras al mes mueve la industria del pan en el litoral atlántico de Honduras y mantiene un poco más de dos mil empleados que son el sustento de numerosas familias de esta zona.
Sin embargo, estas cifras están en riesgo de bajar, ya que muchas panaderías están recortando producción y personal. Las causas, según los comerciantes del pan, son los altos costos de producción.
“La industria del pan en La Ceiba está deprimida. Nos está afectando la competencia, ya que la mayoría de los supermercados nuevos que han venido tienen sus propias panaderías y muy pocas veces les vendemos a ellos. Además, la energía eléctrica que ha subido”, dijo Luis Hernández, propietario de la Panadería Pin Pan.
Otro de los factores que los tienen al punto de la quiebra, según Hernández, son los impuestos. Las panaderías pagan el 7.5% sobre las ventas. “Yo estoy ya casi cerrando mi negocio. Antes tenía noventa empleados y ahora me he quedado con cuarenta para que cuando cierre no se me haga tan caro pagar prestaciones. He tenido que recortar gastos”, añadió Hernández.
Modernización
La panadería Cuquis, una de las fábricas insignes en La Ceiba, fundada en 1958 por Ramón Hernández, registra ventas superiores a seis millones de lempiras al mes y da empleo a unas 120 personas; aún así, no están pasando un buen momento económico. “El costo de producción es bastante alto, la utilidad que está generando la actividad del pan es muy baja”, dijo el gerente Luis Rojas.
En La Ceiba son pocas las panaderías que han quedado, pues la globalización ha obligado a utilizar alta tecnología para el proceso de elaboración de los diferentes productos y muchas no han podido sobrevivir y han terminado cerrando operaciones.
La Cuquis se ha modernizado y en los últimos años pasó del proceso rudimentario de preparación y horneado de la producción como son el pan simple, dulce y galletas a equipos de alta tecnología, sin perder la calidad, asegura. Hace algunos meses trasladó operaciones al este de la ciudad, en un edificio bien equipado con unos 1,400 metros cuadrados de plantel.
“La industria del pan se mantiene, no es que está en bonanza porque en este sector la recesión económica está afectando fuertemente a todas las empresas de esta actividad”, agregó.
Aún así, han extendido sus operaciones en los últimos años. Actualmente está en Islas de la Bahía, Yoro, Colón, Atlántida y Gracias a Dios, y pronto en Cortés.
Revisar precios
Luis Rojas cree que es tiempo que se debe consensuar un aumento al pan, ya que los costos de producción se han elevado, debido que la materia prima se ha encarecido.
“Todos los que estamos en el gremio del pan deberíamos hacer un ajuste al precio del pan para poder sobrevivir”.
El empresario dijo que “hemos sacado del mercado las monedas y son importantes porque uno puede hacer aumentos en fracciones pequeñas, no solo en billetes, pero nadie quiere las monedas en Honduras. Queremos poner precios justos, pero como solo se usan billetes no queda de otra que poner precios altos”, añadió. En La Ceiba, de las panaderías antiguas solo han quedado Pin Pan, San Carlos y Cuquis. En los últimos años están en auge las reposterías.
Unos cien millones de lempiras al mes mueve la industria del pan en el litoral atlántico de Honduras y mantiene un poco más de dos mil empleados que son el sustento de numerosas familias de esta zona.
Sin embargo, estas cifras están en riesgo de bajar, ya que muchas panaderías están recortando producción y personal. Las causas, según los comerciantes del pan, son los altos costos de producción.
“La industria del pan en La Ceiba está deprimida. Nos está afectando la competencia, ya que la mayoría de los supermercados nuevos que han venido tienen sus propias panaderías y muy pocas veces les vendemos a ellos. Además, la energía eléctrica que ha subido”, dijo Luis Hernández, propietario de la Panadería Pin Pan.
Otro de los factores que los tienen al punto de la quiebra, según Hernández, son los impuestos. Las panaderías pagan el 7.5% sobre las ventas. “Yo estoy ya casi cerrando mi negocio. Antes tenía noventa empleados y ahora me he quedado con cuarenta para que cuando cierre no se me haga tan caro pagar prestaciones. He tenido que recortar gastos”, añadió Hernández.
| Los costos de producción han ido en aumento.
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La panadería Cuquis, una de las fábricas insignes en La Ceiba, fundada en 1958 por Ramón Hernández, registra ventas superiores a seis millones de lempiras al mes y da empleo a unas 120 personas; aún así, no están pasando un buen momento económico. “El costo de producción es bastante alto, la utilidad que está generando la actividad del pan es muy baja”, dijo el gerente Luis Rojas.
En La Ceiba son pocas las panaderías que han quedado, pues la globalización ha obligado a utilizar alta tecnología para el proceso de elaboración de los diferentes productos y muchas no han podido sobrevivir y han terminado cerrando operaciones.
La Cuquis se ha modernizado y en los últimos años pasó del proceso rudimentario de preparación y horneado de la producción como son el pan simple, dulce y galletas a equipos de alta tecnología, sin perder la calidad, asegura. Hace algunos meses trasladó operaciones al este de la ciudad, en un edificio bien equipado con unos 1,400 metros cuadrados de plantel.
“La industria del pan se mantiene, no es que está en bonanza porque en este sector la recesión económica está afectando fuertemente a todas las empresas de esta actividad”, agregó.
Aún así, han extendido sus operaciones en los últimos años. Actualmente está en Islas de la Bahía, Yoro, Colón, Atlántida y Gracias a Dios, y pronto en Cortés.
Revisar precios
Luis Rojas cree que es tiempo que se debe consensuar un aumento al pan, ya que los costos de producción se han elevado, debido que la materia prima se ha encarecido.
“Todos los que estamos en el gremio del pan deberíamos hacer un ajuste al precio del pan para poder sobrevivir”.
El empresario dijo que “hemos sacado del mercado las monedas y son importantes porque uno puede hacer aumentos en fracciones pequeñas, no solo en billetes, pero nadie quiere las monedas en Honduras. Queremos poner precios justos, pero como solo se usan billetes no queda de otra que poner precios altos”, añadió. En La Ceiba, de las panaderías antiguas solo han quedado Pin Pan, San Carlos y Cuquis. En los últimos años están en auge las reposterías.