24/11/2025
06:29 PM

Alegría y fiesta Garífuna

La comunidad de Sambo Creek en La Ceiba fue el escenario adonde decenas de garífunas se concentraron para ser parte de la actividad a la cual asistió el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa.

Los garífunas no sólo conmemoraron ayer más de dos siglos de su llegada a tierras hondureñas; también recordaron las carencias que han sufrido para poder sacar adelante a sus pueblos y recibieron buenas noticias.

La comunidad de Sambo Creek en La Ceiba fue el escenario adonde decenas de garífunas se concentraron para ser parte de la actividad a la cual asistió el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa.

En el evento se hicieron anuncios importantes que se suman a los logros de la comunidad afrohondureña.

Lobo Sosa, en el marco de la celebración de los 213 años, se comprometió a enviar al Congreso Nacional un decreto para la creación de un ministerio de desarrollo económico y promoción de políticas de igualdad racial.

“Quiero que los garífunas mantengan sus tradiciones porque allí está su riqueza.

No hay nadie que conozca más la realidad de sus pueblos como quienes viven en él. Debemos fortalecer las organizaciones, queremos que salgan adelante y nosotros como Estado ayudarles manteniendo el respecto a los derechos humanos”, manifestó el mandatario en su discurso, en el que también relató que cuando él nació, el parto de su madre fue atendido por una partera garífuna, en Trujillo.

“Yo quiero que sigan bailando punta, comiendo casabe y tomando gifitti”, expresó tras ponerse a bailar al ritmo de la punta.

En la actividad participaron las principales autoridades del país incluyendo los ministros del Gobierno así como el embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens.

Llorens dijo que era portador de un saludo y un abrazo del presidente de su país, Barack Obama, a los pueblos garífunas.
Impulsan cátedra

En el evento también se firmó una carta de intenciones entre la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario, Odeco, y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, para impulsar la cátedra sobre indígenas y las comunidades afrohondureñas.

Céleo Casildo, presidente de Odeco, señaló que han tenido logros importantes, como el decreto legislativo 330-2002 que declara abril Mes de la Herencia Africana en Honduras.

“Mediante este decreto se empiezan a reconocer nuestros aportes”, indicó Casildo.

También se dio a conocer la resolución sobre la creación de una área protegida de la laguna de Sambuco, la que se sitúa entre las comunidades de Nueva Go, Rosita y Cayo Venado.

Además se les ha proporcionado apoyo para la Escuela de Formación de Líderes de en materia de Derechos Humanos.

“Ésta ha sido la actividad más concurrida en la historia de las celebraciones de presencia en Honduras”, dijo con orgullo Casildo.

Garífunas celebran

Aunque los actos principales se celebraron en Sambo Creek, las comunidades de todo el país hicieron sus propias actividades.

Con una marcha cívica, que arrancó desde el estadio Francisco Morazán y que culminó en el parque central, desarrollaron actos conmemorativos con bailes de la tradicional punta en San Pedro Sula. La marcha fue organizada por el comité cívico pro conmemoración del Mes de la Herencia Africana en Honduras, según decreto legislativo 330-2002.

El coordinador del comité, Humberto Castillo, manifestó que la intención es celebrar, pero también llamar la atención del Gobierno para que los garífunas reciban una educación igualitaria y que no exista la discriminación.

Indicó que se han llevado a cabo eventos, como foros donde se socializó con la población estudiantil, y la dirigencia en general, los desafíos, avances y logros alcanzados por el proceso organizativo afrohondureño en los diferentes espacios e instancias de incidencia pública después de 213 años de presencia garífuna en el país.

En las comunidades de Tornabé y Triunfo de la Cruz, Tela y en Trujillo también recordaron esta importante fecha.

En Trujillo el evento se llevó a cabo en un acto sencillo pero que involucró a toda la población y autoridades locales y departamentales.
La comunidad negra de este municipio celebró por primera vez los 213 años de su llegada.

Para los dirigentes locales, las 56 comunidades garífunas existentes en el país deben cambiar la forma de conmemorar esta fecha, que no sólo sirva para firmar acuerdos y convenios sino para inaugurar obras de desarrollo.

Se sienten excluidos

Pero este día no sólo es de fiesta, para los garífunas sirve también de reflexión.

Aunque es de costumbre verlos en eventos culturales bailando danza al ritmo de los tambores, los aplausos y admiración que se han ganado no han sido suficientes para electrificar sus comunidades, instalar agua potable y cubrir todas las necesidades de los servicios básico como salud y educación.

En entrevistas hechas a presidentes de patronatos de comunidades garífunas, sus criterios son similiares; ellos se denominan un pueblo autosostenible porque la ayuda gubernamental ha sido poca y se sienten excluidos de los planes del país.

Todos han luchado por mantener su lengua.

Teresa Reyes, presidenta del patronato del Triunfo de la Cruz, recordó que el pueblo sufrió mucho en la época de su llegada y aunque han pasado ya más de dos siglos la historia es casi la misma.

“Hemos tenido muy poco apoyo, las comunidades han vivido con independencia. Vivimos en armonía con la naturaleza, vivimos del mar y de la tierra”, expresó Reyes.

Un ejemplo de ello es que el proyecto de agua que tienen en la comunidad se logró gracias a ellos mismos.

“El mundo tiene una imagen del pueblo garífuna sobre la danza como si sólo pudiéramos bailar o cantar, pero no es así; nosotros somos gente muy trabajadora y hemos estado en permanente sobrevivencia porque no hemos conseguido apoyo del gobierno local ni nacional.

Todo el esfuerzo como el de los servicios básicos son propios y todo lo que poseemos ha sido lucha de nuestras comunidades ancestrales”, agregó Reyes.

Luis Zúniga, presidente del patronato de Tornabé, está de acuerdo con Reyes.

“Tornabé fue fundada en 1882 y fue hasta 1980 que se logró la primera calle como acceso vial y dos años después, en 1982, se pudo inaugurar la energía eléctrica”, lamentó el dirigente.

Añadió que como vecinos del proyecto de Bahía de Tela sabían que serían beneficiados en cuanto a empleos; pero dentro de la comunidad, todas las obras les han costado mucho trabajo y tiempo.

Actualmente están luchando por mantener la lengua garífuna en las escuelas y que los niños aprendan a hablarla.

“Si desde pequeños se habla el garífuna siempre nos identificaremos. Se tiene que hacer conciencia en las madres para que les enseñen a sus hijos”, agregó.

Dentro de esta comunidad aún se conserva un 85% de personas que hablan la lengua.

Javier Martínez, de San Juan Bautista, dijo que en esta comunidad no reciben ni la visita de turistas, pese a tener hermosas playas, porque no hay ninguna calle pavimentada.

Reclamaron al Gobierno que concrete las promesas que llevan años haciendo la misma fecha.