08/04/2026
09:20 AM

'A pañuelazos no nos sacudiremos a Ortega”

El aspirante, exdirigente de la Contra, tiene como jefe de su campaña a Álvaro Somoza Urcuyo. Ver serie: Elecciones en Nicaragua

Enrique Quiñonez Tuckler, un “excontra” que combatió al sandinismo con las armas desde territorio hondureño, se propone ahora derrotarlo con la fuerza de los votos bajo la bandera de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN.

Ver serie: Elecciones en Nicaragua

El aspirante tiene como jefe de su campaña a Álvaro Somoza Urcuyo, hijo del fallecido expresidente Luis Somoza Debayle y nieto de Anastasio Somoza García, el iniciador de la dinastía que gobernó Nicaragua de 1937 a 1979.

“De frente contra el frente, Quiñónez presidente” es el lema de campaña de este recalcitrante antisandinista, quien proclama que “si no hay elecciones transparentes quemaremos a Nicaragua; pero de brazos cruzados no nos vamos a quedar”.

Quiñónez Tuckler perteneció además al Partido Liberal Constitucionalista, PLC, que lleva como candidato a la Presidencia de la República a Arnoldo Alemán.

¿Por qué se cambió a la ALN después de pertenecer al Partido Liberal Constitucionalista?

Luego que nos dividimos los nicaragüenses hemos venido trabajando fuertemente por la unidad. Desgraciadamente no se pudo lograr y entonces ingresé a las filas de Alianza Liberal Nicaragüense, un partido que quedó en segundo lugar en las elecciones de 2006. Hemos venido trabajando con personas que realmente demuestran que son férreos opositores al gobierno de Ortega, como álvaro Somoza Urcuyo, un Somoza que por primera vez hace política. He recibido el apoyo y el endoso del exvicepresidente José Rizo Castellón que también fue candidato a la Presidencia en 2006.

Venimos poco a poco construyendo lo que para nosotros es la esperanza de un pueblo que quiere sacudirse del orteguismo, pero que a pañuelazos no lo vamos a lograr. Hemos tomado la decisión los que hemos sido más opositores al gobierno de Ortega, de unirnos y dar al traste con sus pretensiones de querer perpetuarse en el poder. Arnoldo Alemán no ha permitido que esa pléyade de hombres honestos puedan hacer cambios dentro de su propio partido, el PLC, por eso yo, en un momento dado, me salí de ese partido. Ahora vamos solos como partido, pero vendrán alianzas con otras instituciones y organizaciones políticas aunque sean de hecho porque ya no se pueden hacer de forma institucional.

¿Qué se propone usted de ganar la Presidencia?

En primer lugar devolverle la institucionalidad al país. No es posible que un presidente como Ortega venga a violentar las leyes ordinarias y hasta la Constitución de la República.

Tampoco es posible que aquellos que se llaman oposición, en este caso el mismo Arnoldo Alemán, se hayan prestado a ese juego porque quien abrió las posibilidades de que Ortega volviera al poder es desgraciadamente Arnoldo Alemán. Entonces, para nosotros es primordial la institucionalidad, el Estado de Derecho.

Queremos devolverles la confianza a la inversión extranjera y a la inversión nacional en el sentido de que no se les van a estar cambiando las reglas del juego, mucho menos ser chantajeados como hace este Gobierno.

Lógicamente es la empresa privada la que crea empleo y permite que Nicaragua se desarrolle. Hasta el momento lo único que vemos que Nicaragua está recibiendo es dinero de Venezuela por el convenio de la Alba, pero no ha sido hasta el momento transparentado ni puesto en el presupuesto general de la República.

Todos hemos denunciado que Ortega se ha venido enriqueciendo y eso tiene que pararlo alguien. Desgraciadamente se nos hace la tarea más difícil estando divididos, pero no imposible.

¿Cuál es la ubicación ideológica de la ALN?

Nosotros somos eminentemente liberales y esa es nuestra ideología. En lo personal he militado en el Partido de Resistencia Nicaragüense y en el PLC. Soy de la camada de los que aquí en su momento se les llamó somocistas. Eramos del Partido Liberal Nacionalista, mi familia tradicionalmente era muy allegada a los Somoza. Todavía hay muchísima simpatía para el somocismo.

¿Qué representan los otros candidatos?

Lo que estamos dejando claro es que esta va a ser una contienda entre Ortega y nosotros. Los otros no tienen el bagaje, el currículo ni el temple para enfrentar en un momento determinado al sandinismo como nosotros.

No creo que un candidato que suma ochenta años pueda decirle a la juventud de este país que él es la solución a su futuro. Don Fabio -Gadea- con su fórmula sandinista como es Edmundo Jarquín, no convencen. No es nada personal, pero no creo que el sandinismo renovado que ellos profesan sea la solución a los problemas de Nicaragua, no entiendo esa química.

“ No tiene intención de abandonar el poder”

Con o sin mayoría de votos, las condiciones están montadas para garantizarle a Daniel Ortega un resultado favorable sin importar por quién o por quiénes votaron los nicaragüenses, expresó el columnista del Nuevo Herald, ex cónsul de Nicaragua en Miami y analista político José Velásquez.

Considera que Ortega saldrá electo de cualquier manera. Desde el momento que se le permitió participar en la contienda y desde que la oposición ha desistido unirse contentándose solamente con la repartición de asientos legislativos, desde ese momento el resultado ya ha sido advertido.

¿Cuáles serán las consecuencias en que caso que eso suceda?

Las consecuencias claras de esta inconstitucional reelección son la consolidación de un absolutismo político, la completa destrucción de la institucionalidad y el sometimiento incondicional a Ortega del orden jurídico del país. Le dará también la oportunidad de completar su proyecto de permanencia indefinida en el poder al continuar consolidando el control sobre las instituciones armadas, ya bastante avanzado con la Policía Nacional y en incipiente momento sobre el Ejército Nacional. Es difícil predecir hasta cuándo la sociedad nicaragüense y una posible, pero remota mayoría opositora en la Asamblea Nacional estarán dispuestas a que ese proyecto autocrático se continúe consolidando. Mientras tanto seguirá profundizándose una explosiva polarización política de lamentables y muy conocidas consecuencias para los nicaragüenses.

¿Cómo reaccionaría la comunidad internacional?

La comunidad internacional está distraída con las crisis en Oriente Medio, la inestabilidad financiera y las confrontaciones bélicas, por eso no parece muy interesada en involucrarse en “pequeñeces geopolíticas” como Nicaragua, pero tarde o temprano no podrán ignorar este problema y posiblemente tomarán medidas de aislamiento que una vez más detendrían el modesto y difícil progreso logrado en dos últimas décadas. Dependiendo de quién de los dos consuegros --el expresidente Alemán o el empresario radial Gadea Mantilla-- sale mejor parado en las elecciones, el antídoto para contrarrestar a Ortega podrá ser más o menos poderoso. En el caso más probable de que Ortega se declare vencedor --no necesariamente con más votos, tomando en cuenta la ausencia de observadores y quien los contará-- ello significará la continuación del deterioro institucional y la consolidación de un proyecto autocrático iniciado en 2007.

¿Qué pasará si es derrotado?

Es evidente que Ortega no tiene la menor intención de abandonar el poder por la vía democrática. Justamente es con ese fin que el exguerrillero se ha dedicado, gracias a su mecenas Hugo Chávez, a construir un poder económico que rivaliza con los grandes de la región centroamericana y un cerco amparador en todas y cada unas de las instituciones del Estado.

En el caso de que Ortega sea derrotado por una oposición consolidada, o por uno de los consuegros en una elección a tres bandas, éste no titubeará en reactivar su ya tristemente famosa estrategia de “gobernar desde abajo”. Tal como lo demostró durante los 17 años alejado de la Presidencia, dedicará todas sus energías y capital político a impedirle al gobernante de turno avanzar con cualquier agenda de desarrollo, educación y de reducción de la pobreza, tan apremiantes para el país.

Hará uso de su capacidad en promover desestabilización social, reactivando huelgas, asonadas, enfrentamientos, paros estudiantiles y cualquier otro método disponible para debilitar al Gobierno. Se mantendrá fabricando crisis que obliguen a incluirlo como un jugador indispensable en la conducción política y social del país.
¿Qué podría hacer la oposición?

Ante esta ineludible realidad, quien se convierta en líder opositor en el caso que Ortega gobierne desde arriba, o en presidente con Ortega gobernando desde abajo, adquirirá ante los nicaragüenses un difícil encargo y una responsabilidad de históricas proporciones. Es entonces imperativo preguntarse cuál de los consuegros sería la opción más calificada para resistir los embates orteguistas, ya sea como líder de la segunda fuerza política y lógicamente de la bancada opositora en la Asamblea Nacional o como jefe del Ejecutivo y por consiguiente comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

¿Para usted quién sería?

Dada la trayectoria pactista del expresidente (Arnoldo Alemán) iniciada con la reforma constitucional de 2000, torpemente concediéndole poderes a Ortega que hasta el día de hoy acarrean funestas consecuencias al país, es difícil pensar que pueda convertirse en el adalid que Nicaragua demanda. Aunque él y la cúpula de su partido aparentan ser convencidos antiorteguistas, las evidencias son abrumadoras en el sentido de que el entendimiento con Ortega continuará.

Mientras tanto, la larga e independiente trayectoria empresarial de Fabio Gadea Mantilla, su reconocido apoyo a las causas democráticas, su identificación con el sector rural y sobre todo la ausencia de impugnaciones en su historial político, lo convierten en una opción más calificada para contrarrestar cualquiera de los gobiernos de Ortega.