Comienzan a liberar a La Lima de miles de toneladas de lodo

Maquinaria contratada por el Gobierno retira más de 2,500 toneladas diarias de material color chocolate y fétido que sigue saliendo de las casas.

Cada día, muchas  volquetas llevan el lodo a un verterdero a las orillas de La Lima.
Cada día, muchas volquetas llevan el lodo a un verterdero a las orillas de La Lima.

LA LIMA.

Más de 2,500 toneladas de lodo pestilente han retirado de las calles de esta ciudad las máquinas que ejecutan la operación No están solos que el Gobierno desarrolla para reconstruir las zonas devastadas por Eta y Iota.

Desde la semana anterior, tractores raspan las calles y avenidas de La Lima y acumulan el lodo en puntos específicos para que las retroexcavadoras carguen este material fétido en varias volquetas que lo depositan en un terreno frente a la colonia Los Pinos.

Para los conductores de las máquinas, quienes ansían ver las calles despejadas “de toda suciedad”, el proceso de limpieza es una tarea ardua que requiere paciencia porque deben separar los muebles viejos y otros artículos que se encuentran en las aceras de las casas del material que deben trasladar hasta el vertedero.

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Aunque los conductores desean limpiar en el menor tiempo posible todo el municipio, el proceso es lento porque en todas las calles encuentran muebles y electrodomésticos que los dueños lanzaron a las calles una vez que pasó la inundación.

Cada volqueta transporta el lodo que las máquinas extraen de un espacio que varía, según el espesor, entre 10 y 15 metros cuadrados, y cuya carga puede equivaler a entre 15 y 20 toneladas, de acuerdo con estimaciones de choferes consultados por Diario LA PRENSA.

“Estamos trabajando en la limpieza de las calles de diferentes partes de La Lima y vamos a estar aquí hasta limpiar todo… vamos por partes. Solo en la zona adonde estoy trabajando hay entre 30 y 40 personas dedicadas a esta labor. Aquí nos estamos atrasando un poco porque solo hay un botadero”, dijo José Luis Rodríguez, quien ayer trabajaba entre la Zona Americana y la colonia La Paz.

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Semanas con lodo. Las calles y viviendas de este municipio, el más afectado por Eta y Iota, cumplen tres semanas de permanecer llenas de lodo, basura y escombros

En el momento que Rodríguez esperaba su turno para descargar, Allan Sabillón, supervisor de la operación No están solos en el vertedero de lodo, anotaba en sus registros las volquetas que ingresaban en el área de descarga adonde cuatro tractores empujan el material hasta el fondo del predio.

“Tenemos dos semanas trabajando, pero no hemos avanzado mucho, porque encontramos colchones, muebles que debemos hacer a un lado, eso nos quita tiempo. Hemos acarreado bastante material. No hemos logrado trabajar corrido por la lluvia, primero trabajamos tres días, después tuvimos que interrumpir, luego tres días y hoy tenemos dos días, llevamos unos ocho días en total”, dijo Sabillón.

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En La Lima, de acuerdo con los registros de Sabillón, diariamente 14 volquetas contratadas por el Gobierno bajo la operación No están solos transportan material hasta ese punto, más las que han puesto a trabajar las Fuerzas Armadas de Honduras y el alcalde Santiago Motiño.

Las máquinas comenzaron la limpieza en el centro, barrios y colonias aledañas, como la Sitraterco y Los Maestros, donde ayer también José Marcial Cooper y más de diez hombres contratados por el Gobierno retiraban lodo de las calles de la colonia Los Maestros que ya comienza a verse libre del material; no obstante, la actividad económica sigue lejos de reactivarse.

“Estamos trabajando fuerte y estaremos aquí hasta dejar todo limpio”, dijo Cooper al terminar su jornada de trabajo.

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Los habitantes de las colonias que tienen las primeras calles relativamente limpias, pues algunas aún tienen agua, se sienten satisfechos porque después de tres semanas logran entrar en sus casas e iniciar “nuevamente la vida”.

“Esta calle estuvo llena de lodo, pero desde ayer está limpia. Esa maquinaria vino a sacar todo el lodo que había”, dijo Mainor Sabillón, residente en la colonia Los Maestros, quien dijo desconocer la institución que trabaja en la limpieza en todo el municipio.

El lodo que las máquinas contratadas retiran de las calles es en parte el que los habitantes de este municipio han comenzado a extraer de sus viviendas y también el que las aguas arrastraron y acumularon durante los dos fenómenos naturales.

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Pese a que desde la semana anterior las máquinas trabajan y hacen ruido en las calles, muchos habitantes se muestran escépticos y hasta han perdido las esperanzas de recibir el apoyo del Gobierno y de autoridades locales en este proceso de retorno y recuperación del ritmo cotidiano.

“Desde ayer hemos estado sacado lodo y hemos seguido ahora. Las volquetas no vienen, solo las vemos pasar. Les hemos pedido el favor de que venga y solo dicen que van a venir”, dijo Javier Escobar, un sampedrano que llegó a La Lima a ayudar a los limeños a limpiar sus casas.

“Nosotros venimos a ayudarles a ellos. Somos un grupo de amigos que queremos ayudar a quienes necesitan. No estamos ganando ni un centavo por este trabajo. Ya estuvimos en Cerrito Lindo, la Céleo, Planeta, y ahora estamos aquí en La Lima. Nosotros somos 13 y vivimos en la colonia Las Brisas, de San Pedro Sula. También anduvimos sacando gente durante las inundaciones”, afirmó el voluntario.

Por el momento me están ayudando mis amigos, espero que el gobierno venga a ayudar.

Darío Tejada, habitante de La Lima

Cerca de la Cruz Roja y frente a la iglesia mormona, Darío Tejada, con el apoyo del grupo de Escobar, por fin lograba ver su casa libre “de toda la suciedad que trajeron los dos huracanes”.

“Yo les agradezco a ellos. Ellos son amigos que viven en Las Brisas donde tengo una barbería pequeña. Ellos tienen herramientas que también están usando para sacar este lodo que tiene mal olor porque arrastró aguas negras. Con el Mitch también me tocó vivir lo mismo”, dijo Tejada cuando observaba a sus amigos sacando una carreta llena de ese material color chocolate.

En los próximos días, la maquinaria de No están solos tendrá que regresar a las calles que despejaron, pues muchos vecinos aún no han llegado a limpiar sus viviendas y, como todos, se verán en la obligación de verter el lodo en las vías públicas. Hasta ahora, con maquinaria de No están solos y de la Municipalidad, el centro de esta ciudad está despejado del lodo; sin embargo, aún el casco urbano está impregnado de olores nauseabundos que impiden a muchos comerciantes reabrir los negocios.

En los barrios y colonias, como la Sitraterco y La Paz, además de lodo, las maquinas tendrán que retirar camas, mesas, escritorios, refrigeradoras, estufas, televisores, que resultaron dañados con las inundaciones y que ahora sus propietarios mantienen en las calles por no tener un depósito especial.

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La Prensa